Tuesday, 1 September 2015

Capitulo VI de cena en el new wing


DE CENA EN EL NEW WING

Después de un día de vivirlo todo intensamente para no perdernos nada, Lee y yo fuimos al sitio de los establos de caballos del Country Park a preguntar por cursos de verano para nuestra futura Amazona Daniela.
Había disponible un curso para ella la semana del 4 de Agosto. Clases de 9 de la mañana a 5 de la tarde por una semana. Era un regalo que se nos dio. Deseábamos que Daniela aprendiese  a montar, dada su pasión por este grande pero inocente animal, pero nuestra ocupada agenda no nos permitía encontrar hueco para que lo hiciese en Madrid.

Lee y yo felices, celebramos que todo estuviese ocurriendo a la vez para hacer posible las 3 semanas del mes de Agosto en Aberdare.
Solo quedaban 2 cupos y uno fue para Daniela. El precio es en  libras esterlinas, lo que hace que sea más caro aún en euros, pero es  razonable como para poder meterlo dentro de todos los gastos que estamos haciendo Mary para estar contigo.
Salimos de allí, camino a el Centro Deportivo para buscar algo más parecido a las cosas que gustan o disgustan a Matthew, pero estaba cerrado posiblemente por reforma.

Cuando llegamos a la casa,  Keith y Mary ya nos echaban de menos y preguntaron a dónde nos habíamos ido, ya que habiendo salido a la vez en 2 coches del Country Park habíamos llegado media hora más tarde.

Y así comenzamos a dar todas las sorpresas a Mary:
-         Vendremos en Julio una semana. Del 6 al 14. Vendrá Lee con los niños y yo volaré de Oporto seguramente a Londres y llegaré el jueves para estar 3 días contigo.
-         Luego, volveremos a pasar las 3 primeras semanas de Agosto aquí, pero,  tranquilo Keith que no estaremos en esta casa dando qué hacer- Tenemos alquilada una pequeña casita en la calle Mill Street frente a la Oficina de Correos y el sitio de tatuajes.
-         El viaje lo haremos en coche desde Madrid, pasando por Francia y a través del túnel que une Francia con Reino Unido

La cara de Mary no salía de su asombro. Me hizo con sus dos deditos el signo de “well done” “perfect”. Y dijo     “They are so brilliant- They have organized everything”
Y su cara se tornó como en el pasado, cuando le contaba los planes para que Matthew estuviese el verano con ella o cuando el año pasado le dije que las navidades del 2013 estaríamos a su lado.Esa cara de Dama de acción que todo, al igual que yo lo programa a la perfección.

Le habíamos dado tema para  pensar , porque en la cabeza de Mary, a pesar de su silencio se mueven pensamientos sin parar . Ahora los pensamientos de su grave enfermedad se entrecruzarían con nuestros dos próximos viajes y aliviarían cada minuto de su interminable día.

Keith puso una de sus terribles caras, aunque por dentro celebrara las noticias.
Yo le respondí,  diciendo que diera  gracias porque los planes originales eran 2 meses, pero que Lee no me había seguido la corriente. Y así me respondió que menos mal, porque no me soportaría por 2 meses seguidos.

Las discusiones entre Keith y yo, que habían parado los últimos años, después de la retirada que hice de la casa y corazones de Mary y Keith después de ese incidente de hace ya unos 7 años, habían parado.Pero esta vez,  algo dentro de mí me hizo entrar en acción y resucitar nuestras peleas a través de las cuales nos dábamos el amor que sentimos uno por otro.

Lo mejor de todo,  es lo que Mary disfrutaba el dime que te diré entre Keith y yo. Eso la mantenía alerta entre el ir y venir de las frases.
Cuando Anne llegó,  me pidió que se lo contara todo yo, porque ella no tenía más energías. Y así conté todas nuestras historias post-biopsia para seguir riendo a carcajadas y el viaje… Y así, dejándola con  Anne y Keith, me escapé a escribir el Capítulo anterior.

Después de ese intenso día de presenciar una Boda en el country Park, de paseo por el lago y de noticias excitantes, aún nos quedaba ir a cenar.
Mary y yo estábamos ciertamente conectadas. Le pedí a Lee que retrasara la hora de la cena para las 8 pm. Yo no tenía hambre porque habíamos comido una jacket potato con atún en el Country Park y quería algo de tiempo para poder escribir. Como obediente hijo Lee me aseguró que en dos horas yo tendría un gran apetito.
Pero, cuando llegamos a la casa, Mary dio instrucciones de llamar al Restaurant y retrasar a las 8 pm.

A las 7 y 30 apareció vestida con un pantalón blanco y un top de rallas verdes, blancas y negras con bufanda verde a juego. Estaba preciosa. Y es que como dijera mi amiga Marta hace muchos años al ver a Mari en mi casa en Pijama: “tu suegra es elegante hasta en bata de casa”.Caminó con sus zapatos apretados hasta el coche y allí con entereza emprendió camino junto con nosotros 3 al “New Wing”.

La sensación de estar en la parte de atrás del coche con Lee, mientras que Keith conducía y Mary estaba a su lado,  trajo memorias instantáneas a la mente de todos. Yo las mías como de costumbre las dije y Lee me confirmó que él había pensado lo mismo.

Los tiempos en que Daniela y Matthew aún ni se  planteaban venir al mundo y los 4 íbamos y veníamos a sitios en Gales.
El camino, no tan hermoso como el de ir a Brecon, era verde de lado y lado. En 15 minutos estuvimos allí.

Era un Pub sin mucho encanto, pero el llegar allí, sentarnos en la mesa, pedir, disfrutar cada una de las cosas que encantaron a todos, adelantarnos a pagar la cuenta antes que Mary y Keith; todo era reproducir los hermosos momentos pasados.
Por mi cabeza no pasó ni un solo pensamiento de muerte. Estaba disfrutando todo,  de tal manera que el tiempo se había detenido. Hasta una pinta permití a Lee que ordenase y la compartí “mita a mita” con él. Estaba deliciosa. Además, mezclada con un poco de rivotril que tomé para el dolor seguro que traía todavía más relax a mi mente y a mi cuerpo.

Mary aguantó la cena como una campeona y fue la única que ordenó postre. Me explicaba como el frio daba una sensación de suavidad a su boca dolorosa.
Y así se hicieron las 9 y 30 y volvimos a casa.
Cuando llegamos,  Mary estaba en el tope máximo de agotamiento. Ya sé,  a la perfección,  cómo se siente cada momento del día.

Las 10 pm es una hora muy dura para ella.
Bajó desesperada las 4 escaleras de la mano de Keith y parece que hubieran puesto un motor a su cuerpo. Pidió sus zapatillas de estar en casa con desesperación, subió las escaleras, fue al baño y grito a Keith que le diera el Pijama. Keith le preguntó cuál y ella le dijo que le daba igual.
Entre que miré mi teléfono y todos los whatsapp entrados, ya Mary estaba escaleras abajo, sentada en una de sus sillas tomando sus pastillas y esperando estoicamente la hora de dormir.

Anoche yo no puede acompañarla hasta las 10 y 30. Estaba muy cansada.
La volví a ver esta mañana a las 9 am hora inglesa (10 pm hora Española). Dios, nunca estoy en la cama a esas horas del día. Aunque tuve alguna pesadilla y era buena excusa para haberme levantado tan tarde a dar compañía a mi Mary del alma, es que en esa casita de cristal hay tanta paz que hasta un ser como yo que aunque lo intente, no consigue estar en la cama más de las 8 am hora española, dos horas más era toda una hazaña. Y es que en tu casa Mary hasta en momentos como estos la paz es infinita.
Cuando abrí los ojos, me sorprendió positivamente no ver a Lee. Y es que tu hijo desde las 7 am te había estado haciendo compañía. Eso me alegró tanto.


Hacía un día tan caluroso que parecía una finca de Santa Bárbara del Zulia. Con ventilador encendido. Lee en calzoncillos y tus pies Mary tan deformes como una morcilla mal hecha. Allí los tenías a lo alto y nos contabas cómo estaban mejor.
Y me diste dos grandes noticias: 
  Pudiste ya tomar tu té de la mañana.
-         Tu hora de despertar fue 5 am
Estuve eufórica al escuchar cada una. Te abracé con el té, para celebrarlo contigo porque ciertamente me angustiaba. Quitar un té a un inglés es como no dejar a un venezolano disfrutar de una arepa o peor aún.

A lo de las 5 am te aplaudí como lo hacía a los niños con sus primeros pasos y ahora a Hiru cuando hace un pis fuera de casa.
Keith me gruñó como era de esperar.
-         ¿Cómo das un aplauso por levantarse a las 5 am?
Y es que claramente media hora o una hora de diferencia no era nada para el agotamiento que Keith debe llevar en su silencio absoluto.
Pero me dio igual,  yo la aplaudí y celebramos juntas nuestras dos grandes noticias de la mañana.

Me dijo que tenía un regalo para mí: El video de la Boda que había preparado al detalle con sus propias manos hacía 12 años.




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