Tuesday, 22 September 2015

Capitulo XVIII Compartiendo tú despertar al anochecer

Debe ser normal. En las noches estás más agitada y alerta a todo lo que pasa que durante el día, o tal vez, todo está en silencio y podemos en la calma de no hacer absolutamente nada, estar más cerca de ti.

Ayer mi dolor me permitió no tomar ningún calmante y dos té  a media tarde y en la noche me hicieron poder estar contigo con cada uno de mis sentidos en la noche, tan pronto todos se fueron a sus guaridas, Lee y yo nos quedamos solos contigo en el salón y cerramos la puerta, comenzaste a hablar un idioma que nunca te había escuchado.

Keith siempre te ha vacilado por ser una habladora de primera durante la noche, por eso para todos los seres medianamente normales solo haces lo que comúnmente has hecho toda la vida mientras deberías  dormir profundamente: hablar; Sin embargo, Yo, tratando de encontrar qué te tiene tan arraigada a este mundo al que ya no te perteneces, me dediqué a encontrar sentido a cada una de tus palabras.

Con mi inglés no materno, entendí que decías: I am tired o I am dying . Keith  upstairs? Are you here Ian? God take me!!
Fue mi imaginación,  o dijiste todas estas cosas que ni Lee pudo percibir porque se quedaba dormido en el taburete del lado de tu cama o porque era mi imaginación quien convertía tu nuevo idioma en estas frases.

Yo te respondía a cada pregunta:
- Yes Mary, you are tired. Relax, rest, is nothing you need to do here. All is so fine here.
- Yes, Keith is resting, Lee and I are with you

Te hablé, te dije el maravilloso trabajo que habías hecho y lo bien que estábamos todos. Te dije que no te preocuparas por nada. Que te relajaras, que necesitabas descansar.

Las palabras de Lee fueron impresionantemente hermosas. Te dio las gracias por la comida que le preparaste durante la universidad, te agradeció por haber hecho de él lo que es hoy, por haber amado de esa manera a los niños y a mí, te dijo que fueras con tus padres que te esperaban allí del otro lado. Lo abracé en agradecimiento a su humildad para aceptar en lo que hasta ahora no había creído.

Luego, en mi móvil había un mensaje de Tía Alexis que nos recomendaba rezarte el Padre nuestro cada vez que pudiéramos. Lee se negó a la primera, pero a los 5 minutos te lo dijo en el oído y descansaste un rato en gran paz.

Tía Alexis me explicó, que es una oración poderosa para que los que deben partir entreguen todo en manos de Dios y se desprendan de este mundo. Que mal que no me sé el padre nuestro en inglés para repetírtelo en el oído, no es buena excusa Mary, creo que al terminar este capítulo me dedicaré a aprenderlo.

Lee te cantó “twinkle ,twinkle litte star” y sonreíste con una gran dulzura.
Esto demostró que nos escuchabas perfectamente, aún en medio de tus sueños.También puso en su móvil una canción hermosa: “strings of a puppet” (Elvis)  y te relajaste completamente. Tal vez si no nos diera miedo que nos vieran por un agujero,  Lee y yo podríamos entretenerte más durante el día con tus canciones preferidas y nuestras palabras de amor. Te pusimos la esponja mojada en tus labios, ya no puedes tragar, pero chupabas con muchas ganas esas gotitas casi inexistentes de la esponja.

Hoy es el cuarto día sin líquidos. Como puedes seguir allí batallando sin el hígado funcionando y sin líquido por ya 4 días, aquí están las dulces enfermeras de McMillan Cáncer  hablándote con amor y recordando que te conocieron de Tegfan. Y tú repites tu “ouch” que es, “ay”,  en inglés, porque así se quejan los ingleses. Bien que lo he aprendido estos días a tu lado.

Mary, mi amada Mary, déjate ir, no luches más, estamos bien, hasta tus niños estoy segura que prefieren verte partir que ver que sigues sufriendo. Aquí en tu casita mágica todo funciona con una normalidad que yo nunca hubiera podido imaginar, ante un lecho de muerte.

Cada mañana,  se desayuna las tostadas con queso y se prepara dedicada mente una cena para sentarse a cenar rápidamente en familia. Y digo rápidamente,  porque cuando yo aún estoy disfrutando la mitad del plato de comida acabada, los tuyos de sangre y Paula,  ya están fregando los platos.Esta mala costumbre británica de no hacer la sobremesa,  es algo que nunca me ha gustado. Esa agonía por tener la cocina impecable cuanto antes y no dejar siquiera que la comida comience a digerirse. Pero así es, así siempre ha sido y así seguirá siendo.

Keith está un poco más amable conmigo Mary.Hoy cuando me vió poniéndome de puntillas para colgar la toalla en la cuerda del patio y luego vio que desistía y la colgaba en la silla siguiendo sus instrucciones del viaje pasado, se acercó a mí y me ofreció su ayuda y me dije dulcemente:
-Eres muy pequeña y no alcanzas, déjame ayudarte.

Estoy aquí en el Conservatory, sentada en la silla de al lado de tu silla preferida , me siento aquí para poder verte tumbada en tu cama; pero las enfermeras han cerrado discretamente las cortinas para que no vea lo que pasa dentro. Te están aseando y hablando con amor como cada día hacen. Peinando tus cabellos que me dijiste que querías lavar la madrugada del viernes cuando llegué. No pude complacerte, porque a partir de allí, es casi imposible mover cualquier parte de tu cuerpo porque te quejas de dolor.
Se te escucha desde el otro lado de la cortina. Te duele cada movimiento que las enfermeras hacen para dejarte lista para estar con nosotros un día más.

¿Por qué dejar sufrir a quienes padecen? ¿Por qué no preguntar si quieren la dosis maestra para su ser querido para que parta cuanto antes?
Pero según un artículo que estuve leyendo anoche, eso cortaría la vivencia entera de tu Karma. Esperemos que así sea y que con todo este dolor y sacrificio termines de purgar lo que esté en tu mente y tu alma.

Me decía Kati en uno de sus whatsapp,  que lo que estamos viviendo cambiaría por completo nuestras vidas y  realmente Mary, nos estás dando la oportunidad de aprender y vivir tantas cosas en solo unos días. Gracias por eso Mary.

Cada día amo más a Ian y a Paula,  con quien no conectaba,  siento un agradecimiento profundo por todo el amor y tiempo que está dando a Matthew y Daniela. Se ha dedicado con ellos a hacer pulseritas, a enseñarles a hacer pompones, a ducharles, a hacer trucos para que Matthew tome la leche de Asda pensando que es de Tesco.

¡Qué familia me has regalado Mary!  Estamos todos recibiendo una lección de amor, de resignación, de acompañamiento, de presente, de vida, de muerte, de aceptación.

Todos juntos, en esta pequeña casa. Ahora gritas de dolor por los movimientos de las enfermeras. No quiero verte sufrir más Mary por favor, déjanos ya. ¿Qué haces aquí? Sé que te encanta tu casita de cristal, pero ya no te pertenece, te  espera el universo entero para que revolotees en él con tu gran sonrisa, siempre estarás presente, porque lo que nos has dado nunca podrá morir dentro de nosotros.

Hoy Kati me recordó,  que tengo en espera al capítulo 10 que es sobre el pueblo minero donde naciste. Pero es que esté presente que estás viviendo es tan intenso,  que no puedo invertir ni un minuto que no sea en escribir sobre ti en este presente instante de tu vida.

¿Será tu último día hoy, el cuarto día sin líquido? ¿Con quién decidirás emprender tu partida? ¿Quién tendrá el privilegio de despedirte?  ¿Será en el primer turno de Lee y mío de la noche? O en el segundo de Keith o en el tercero de Paula e Ian. O escogerás un descuido de todos cenando en la cocina que es cuando te dejamos sola por un corto tiempo.

No lo sabes ni tu misma bella mujer de mi alma.Escucho todo a través de las cortinas, porque Keith está con las enfermeras. Hacen preguntas, pero no la pregunta que yo estoy esperando.

Si yo me dedicara a cuidar enfermos sería una cuidadora peligrosa. Sabiendo que en mi mano está la decisión de parar el sufrimiento, tomaría esta decisión a menudo.


Pero no tengo el control. ¿Lo tienes tu esta vez?

No comments:

Post a Comment