LA VERDAD
Cuando llegué a la casa del trabajo, luego de discutir por cosas
nimias y responder de forma hiriente como nunca hago, a quien quizás
merecía y quizás no esas palabras afiladas, Lee llamó a los niños para
decirles “la verdad” que Matthew llevaba un mes pidiendo.
Dio vueltas y vueltas hasta llegar a lo que Matthew con su cara atenta
esperaba ansiosamente, pero que no quería escuchar:
- Nana está muy mal, no sabemos cuánto
tiempo va a estar con nosotros y por eso, estos son los planes del verano: “….”
- Sabía que me estabais mintiendo – dijo
Matthew-
- Matthew, no sabíamos tampoco lo
que pasaba y aún no lo sabemos exactamente. Pero Nana está mal y cada vez
estará peor
- ¿Morirá?
- Sí, aunque no sabemos cuando
La cara de Matthew era de profundo dolor que no sabía expresar.
Daniela, en su primera reacción infantil propuso casar a Keith
con la Abuela Ivonne y ya tener a los dos abuelos que quedaban juntos; pero
luego, cuando Lee y Matthew se fueron de la terraza, me abrazó y lloró
desconsoladamente y me preguntó por qué se lo habíamos dicho a ella si ella no
quería saberlo.
- Ya no querré comer, ni jugar ni nada –
me dijo Daniela-
Yo le expliqué que su papá tomó la decisión de hablar con ellos y no
yo sabía lo que iba a decir. Que ella era muy pequeña aún para escuchar algo
tan duro, pero que su Papi lo había hecho porque necesitaba compartir el dolor
tan profundo que llevaba dentro.
Les expliqué el concepto de “condensar” y les dije que debíamos
condensar el amor para darlo a la abuela todo a montones en un tiempo más corto.
Daniela entendió que el verano debía estar al 100% dedicado a Mary,
pero Matthew se lamentó de estar casi un mes en Gales y dejar lejos a sus
amigos y el sol.
Así, le pedí a Matthew que me diera un abrazo, a lo cual tuve
casi suplicar.
Nos fuimos a jugar con el perro y a la vuelta, nuestras 10 pm y 9 para
Mary llamamos a Mary.
Ocurrió el más bello regalo que todos hubiéramos podido presenciar.
Mattew y Daniela cantaron “solos” a Mary a turnos. No hubo peleas
entre los dos.
No paraban de cantar y Mary de disfrutar cada una de las canciones.
Mary también tuvo su turno y cantó una de las canciones que les
cantaba de bebés.
“Twinkle, twinkle, little star,
How I wonder what you are.
Up above the world so high,
Like a diamond in the sky.
When the blazing sun is gone,
When he nothing shines upon,
Then you show your little light,
Twinkle, twinkle, all the night.
Then the traveller in the dark,
Thanks you for your tiny spark,
He could not see which way to go,
If you did not twinkle so….”
How I wonder what you are.
Up above the world so high,
Like a diamond in the sky.
When the blazing sun is gone,
When he nothing shines upon,
Then you show your little light,
Twinkle, twinkle, all the night.
Then the traveller in the dark,
Thanks you for your tiny spark,
He could not see which way to go,
If you did not twinkle so….”
Y así tuvo
que pedir ayuda a Lee porque no recordaba el resto de la letra.
Lee también aprovechó su turno y bailó y cantó “haciendo el payaso”.
Matthew “ya” disfrutaba al máximo cada minuto del tiempo con Mary.
Cuando acabó la conversación le di un abrazo y nos hicimos uno. Mi
niño lo había entendido todo ya .Con sus 10 cortos años estaba viviendo
posiblemente la experiencia más dolorosa de su vida, pero había integrado su
tristeza, su furia, su frustración y mis consejos del amor “condensado”.
Le dije:
- Matthew, a que ¿aunque te sientas
triste, ahora te sientes muy bien después de haber dado tanto amor a Nana?
Y me respondió
- Sí con firmeza
Fui profundamente feliz Mary, porque lo que te está pasando nos está
uniendo profundamente y Matthew ha despertado y está preparado y deseoso de
darte todo su amor.
Ya tienes a los cuatro a tu servicio para darte amor y eso me hace
estar plena de felicidad.
Para cerrar la noche, Matthew me dice que compondrá una canción
para ti.
Comienzo a escucharlo cantar con su bellísima voz aún no educada. Ha
traído la canción cuyo texto no me dejó copiar porque quería
mejorarlo.
Lo más grande de tu canción eran tres letras “BUM”.
A la primera no entendí lo quería decir con tu canción, pero
nada más escucharla de su voz y leer su letra sin sentido para mí, me pareció
preciosa.
Cuando me lo explicó voluntariamente, lo vi todo claro. Te
decía que llevaba 7 años de tu vida diciéndole que dejara de fumar, hasta
que por fin tus oídos hicieron “BUM” y escucharon.
Me pareció tiernamente desgarrador. Cómo con solo 10 añitos de vida se
sentía así ante la inminente partida de uno de los seres más amados por él en
el mundo.
No se lo dijimos, pero no sé cómo sabía que era el Tabaco el
causante de la partida próxima de “Nana”. Posiblemente siempre lo supo y por
eso luchó tanto contigo para que dejaras el tabaco.
Y vi en él al poeta que llevamos en nuestra sangre los
Labarca-León, mezclado con su toque ácido y pelirrojo de los chicos de Europa
del Norte.
Lo le conté que yo también estaba escribiendo algo para ti. Me
preguntó si para tu funeral y le dije que No. Que esta historia es una historia
de vida y no de muerte. Que queremos “vivir” por ti y para ti. Que lo único que
hay en este momento es “vida”
Te Amo mi niño rojo, que ser maravilloso que no nos dejas ver hay
dentro de ti
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