Mary estás
agonizando.
Me contaron
que esta mañana preguntaste a Keith en uno de tus despertares, si quería
casarse contigo y que él amorosamente te respondió que sí.
Cada vez te
cuesta más respirar, en cada respiro quiero darte de mí aire para que no sea
una hazaña conseguir el aire que necesitas para seguir viviendo. Si me dejaran,
estaría a tu lado ayudándote a nacer, a pesar que tengo cero experiencias como
comadrona. Y es que siento que tu
partida es similar a un parto. Ya cada cierto tiempo, das gritos
similares a los de las parturientas con sus contracciones. Y deseo
profundamente que nazcas cuanto antes para que dejes de sufrir.
Ya no haces
nada más aquí.
Sé que adoras
tu casa, pero no tienes fuerza ya ni siquiera para abrir tus ojos y verla,
abres tus brazos cuando nos ves y cuando nos acercamos a recibir tu abrazo ya
se caen a tu postura anterior y sigues durmiendo.
Te digo con
todas las fuerzas de mi mente que puedes partir. Te mando luz, llevo todo el
día haciéndolo, creo que necesitas una comadrona más experta que yo. Aquí todos
esperan el momento final con una normalidad aleccionadora.
Un té tras
otro en la mano de los que más te aman, esperando el desenlace final sin
llantos ni escenas telenovelescas.
Paula y yo
hemos hecho saber a tus hijos que estás sufriendo mucho y que deberían las
enfermeras que vienen esta tarde, ayudarte a morir. Paula me explica,
sin embargo, que es una decisión de las enfermeras porque ellas saben
cuándo ha llegado el momento final, que injusto que debas continuar tu agonía,
cuando hay medios para ayudarte a dejar de sufrir.
Hoy estuvimos
en el pueblo buscando tops calentitos para tus niños. No encontramos gran cosa
y entonces fuimos a Asda.
Tu historia
con los niños transcurrió completa en segundos, mirando cada sección de las
estanterías de la ropa infantil.
Desde los
bodies cuyo nombre aprendí de tu boca. Todo me lo enseñaste tú, a ponerle
eso que en Venezuela llamábamos monitos cortos, pero que tú llamas bodies. No
compré ni uno solo en toda la vida de los niños, Tú te encargaste de que
siempre estuviera la talla y el color disponible para Matthew y Daniela.
Y recordé
entonces las palabras que me dijiste en el viaje pasado: tengo que comprar ropa
para mis niños y entonces, sin poder parar de llorar, hice la compra por
ti Mary. Compré los tops blancos para el uniforme de Matthew y Daniela (los de
Daniela con boladitos en el cuello), los jersey verdes que descubriste el año
pasado y que te alegraste de poder comenzar a encontrar en Asda, los pantalones
grises de Matthew con elástica para adaptar y una chaqueta azul para Daniela
que te hubiera encantado verle usar.
Escucho ahora
en este instante, otra de tus contracciones y no soporto más verte sufrir.
Dios, por favor, ayúdala a Partir. Mary, déjate ir, relájate, vete ya a ese
otro mundo sin cuerpo que te espera.
Ya tus niños
tienen todos sus uniformes y se los daremos en tu nombre. Ahora y siempre mis
manos comprarán lo que tú comprabas para los niños cada año y serás tú quien lo
hagas a través de mí.
Lee está muy
triste Mary porque siente que con tu partida pierde sus raíces e incluso su
casa.
Está furioso
con Keith y después de una larga conversación con Ian, entiende que se
trata de maneras distintas de hacer las cosas. A Keith no le gustan nuestras
maneras, así que Lee duda que venga a visitarnos; pero te aseguro que igual que
estaba pendiente de que Lee te llamara, estaré de que Lee llame a Keith y
seguiré mandando de vez en vez videos y fotos a tu e mail que ya no
podrás leer, en caso de que Keith quiera mirar, con el rabo del ojo, lo
que pasa en Madrid.
Si Mary, te
vas y deseo que ya lo hagas para que descanses. Me lo has dado todo y lo
llevaré siempre conmigo.
Tu casita
mágica, seguramente algún día, volverá a ser nuestra casita mágica,
cuando Keith esté menos furioso con la vida, quien sabe cuándo será. No
vendremos en Agosto porque tú no estarás. Lee ha decidido que si Keith no
quiere vernos de nada vale el esfuerzo y el dinero para estar aquí 3 semanas.
Este año nos
quedaremos en Madrid descansando del dolor de haber estado ayudando a mis dos
madres en duros momentos.
Arreglaremos
la casa siguiendo tu buen ser de “home proud”. Necesita unas nuevas sillas
altas para la cocina.
Una nueva
contracción Mary y no consigues nacer aún, cada vez son más intensas. Por
favor, que el Universo te ayude a parirte a ti misma a tu nuevo espacio, no
mereces seguir agonizando. ¡Déjate ir!, ¡Ya no puedes controlar nada más!
Pondremos
sillas nuevas en la cocina, porque las negras están completamente rotas.
Ya no podrás disfrutar allí tus purés de verdura en la termomix cuando llegas
de Bristol a Madrid; pero tus niños seguirán dando vueltas a las sillas y
desayunando allí cada mañana antes de ir al Colegio.También necesitamos
mantitas y algunos cojines nuevos en el salón, nuestro salón no se parece en
nada al tuyo. Es frío y vacío a pesar de tener ahora todos los muebles
necesarios, a ver si con tu recuerdo y ejemplo conseguimos hacerlo más humano y
familiar.
En
Septiembre, invitaremos a Aunty Dil que será lo más cercano a ti que
quiera estar a nuestro lado. Aunque tendremos que estar preparados para algún
desastre de Uncle Ken, los tendremos allí una semana. Si ya no podemos darte
amor a ti, por qué no darlo a ella que ha amado contigo tantos años a tus niños
y que ha recibido tan poco agradecimiento y atención de nuestra parte, así que
sé que escuchar esto te hace feliz.
Hoy tus niños
están con ella en casa de Nagel. En su pequeña cabecita seguro que buscan una
nueva Nana y Auty Dil hará un buen trabajo. Así que puedes irte tranquila.
Hace un rato
que no tienes contracciones, cada vez que gritas tiembla todo dentro de mí.
Quiero que dejes de sufrir ya Mary. No sé cómo será tu funeral, ni so has
decidido ser enterrada en cuerpo o ser incinerada como yo lo he hecho conmigo
misma.
Esta noche,
todos esperamos que llegue ya tu partida. Ian ha
decidido que todos estemos aquí esta noche y no dormir en la caravana. Los
niños dormirán en una de las habitaciones de arriba, yo creo que es fuerte para
ellos presenciar tu partida; pero aquí la jerarquía viene por los años y han
sido instrucciones de Ian.
Keith no me
dirige la palabra y me duele.Quisiera abrazarlo, pero mantengo mis distancias,
no me ofrece ni un té. Aunque tal vez lo haga ahora que se escucha el ketle
encendida para prepararse uno para sí mismo y tal vez otro para Lee.
Son las
18:41. ¿Cuál será la hora de tu muerte Mary?- Se preparó un té y no me preguntó
si yo quería uno. Está claro que no soy santo de su devoción.
Ya llegaron
tus niños, Matthew preguntó cómo estás, le conté que dormida y con dolor. Ellos
no saben que se aproxima el momento, pero seguramente lo sienten en lo
más profundo de su ser.
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