Thursday, 10 September 2015

Capitulo XII Cada vez mas dormida

 Hoy es domingo y parece que hubiéramos estado aquí más días, a pesar de que llegamos a verte el sábado a las 2 de la madrugada.

El tiempo no hace sentido en mi mente. No me encaja con la duración de los días que programo en la agenda y es porque hemos compartido contigo día y noche.
Si tengo esta sensación tan extraña con el transcurrir de los días, ¿qué sentirás tú allí tumbada en tu cama estática?

Aún miras el nuevo reloj grande que te compró Keith para que pudieses ver mejor los números. Anoche,  tus niños durmieron en la caravana que Ian y Paula tenían programado traer para pasar con ellos unos bonitos días de acampada la semana del 7 de Julio.

Y tú sabías perfectamente de memoria,  que tus niños llegarían un lunes. Por eso cuando me viste por primera vez no parabas de preguntarme qué día era y donde estaban tus niños. No te hacía sentido que fuese viernes o casi sábado,  como te respondí dos veces.

Pues anoche,  todo estaba preparado para ellos. Ese espacio nuevo y reluciente de esa novísima casa rodante, hizo que por unos minutos pareciésemos celebrar unas vacaciones en medio del próximo luto que viviríamos. Parecía una idea absurda, pero así lo decidieron Ian y Paula y Kati mi hermana amiga que quiero casar con tu hijo Lee si algo me pasa,  me recordó una vez más la necesidad de los opuestos para crear equilibrio.

Y así Lee y yo te acompañamos la primera parte de la noche. Yo estuve contigo la primera hora para que Lee terminara de ver el partido Costa-Rica  -  Honduras.

Te veías agitada. Luego Lee vino y se sentó en el taburete a tu lado y yo me tumbé en el sofá luchando con mi sueño , provocado por un poco de la medicina que ahora te hace a ti estar profundamente dormida. Yo también he tenido que aceptar las medicinas para el dolor con humildad. Y también como a ti me hacen dormir.

Pero entre dormida y despierta pude ver que tu primera parte de la noche estuvo llena de lamentos y desesperación por llevar días,  en la misma posición tumbada en esa cama.Una de tus piernas se escapó al hueco del lado de la pared y cuando Lee la puso en su sitio te lamentaste del dolor.

Anoche comenzaste a decir: “Mum”, “Mum”. Y es lo que dicen que hacen quienes se acercan a la muerte.Y así se hicieron las 3 am y bajó Ian para comenzar su turno y Lee y yo subimos a descansar.

Esta mañana,  traté de quedarme más en la cama porque esta noche quiero estar completamente despierta para ti. Además también he hecho una siesta. Lo que pasa es que el dolor está siendo más intenso en estos días Mary y tuve que pedir una pastilla de Tramadol a Aunty Dill que me han dado sueño.

Hoy estuvimos en casa de Aunty Dill. Fuimos por el nuevo camino, que según nos contó Lee,  era de donde se extraía carbón en el pasado. Así llegamos a Mountain Ash y luego a Penrhiwceiber.
Nos contó que Mountain Ash fue un pueblo con mucha actividad en los años 1940  por la actividad minera en la zona.

En Penrhiwceiber vive Aunty Dil, tu única hermana. Mayor que tú,  11 años y después de varios accidentes físicos tiene más sentido común y fuerza física con su bastón que hace de fregona, gancho para alcanzarlo todo, señalizador, que tu estos últimos meses.

El licor y el cigarrillo poco a poco hicieron que tu mente estuviese menos alerta. Y tu hernia no te dejaba andar más que metros de distancia. Fuimos a su pequeña casa y la recorrí por dentro. Antes,  solo estuve en el pequeño espacio del saloncito de entrada. Pero saber que tú ya partes, hizo que estuviese tentada a conocer más sobre la próxima abuela que asignaría a mis niños.

Aunty Dill es una mujer sin tu carisma y tu sonrisa, pero tan bondadosa como tú.
Es una viejecita de 77 años que antes parecía tu madre, pero a medida que fuiste volviéndote más torpe, comenzó a parecer tu hermana mayor.
Nos llevó al parque para que los niños corriesen y sacaran la energía que hizo que se comportaran tan mal el día de hoy.
Para mi hoy ha sido un día duro.

Keith,  a quien tanto quiero ha sido muy duro conmigo. Ya lo sabes bien, porque le regañaste esta mañana cuando me habló fuerte:
-         No grites a mi niña – le dijiste-
-         Mary, she  is a pain – te respondió-
Y es que me empeño en sentir que Keith es el abuelo de Heidi y me apetece tanto quererle y darle amor. Pero él o no quiere mi amor o no puede recibirlo aunque quisiese.

Nuestra segunda pelea fue porque cuando sobabas tu hígado con tus manos por el dolor que sentías, te pregunté si querías que pusiese allí mis manos. Te di toda mi energía y luz a través de mis manos, cosa que nunca había hecho antes ni sabía cómo hacer. Pero te quedaste dulcemente dormida y en calma cuando lo hice. Cuando las retiré volviste a inquietarte.

Luego no sé por qué me puse de rodillas – mi posición habitual para no doblar mi espalda por la hernia- y me cogiste mi cara con tu mano con amor. Yo sujeté tu mano con la mía y que quede allí un rato siendo una contigo.

Keith me encontró así y me preguntó violentamente si rezaba. Le respondí que no, que en primer  lugar no suelo rezar y en segundo lugar para mi estar de rodillas es una manera de sentarme.
Me dijo:
-         ¿Entiendes lo que está pasando?
-         Sí – le respondí-
-         ¿Qué es?  - me preguntó-
-         Lo entiendo perfectamente pero no te responderé- le dije-

Luego cuando me acerqué a darle a Ian la medicina para Mattew, me pidió que tomara yo dos pastillas y le respondí que no necesitaba tomar pastillas. Entonces me pidió que le dejara en paz y que no tratase de protegerle más porque él sabía morder y que me mordería. Me lo dijo con mucha rabia.

Yo le sigo queriendo igual, pero me sentí muy triste porque me di cuenta que solo tú nos mantienes a todos juntos.Ya sin ti, a pesar del amor que quiero darle a Keith posiblemente estaremos perdiendo también al abuelo de tus niños. Me entristece saber que se irá haciendo cada vez más huraño, convirtiéndose en un personaje como su madre que no abría la puerta ni a su propio hijo.

Y eso, seguramente más que tu inminente partida es lo que ha hecho que el día de hoy sea más triste para mí.
Tú no te has movido de tu cama.

Cuando viste a tus niños hoy en la tarde les abrazaste aún. Pero no pudiste mantenerte despierta ni para cruzar palabra. Y es que creo que cada vez que vienen las enfermeras  a verte,  te dan un poco más de morfina para calmar tu dolor pero para ayudarte también a dejar poco a poco sin dolor este mundo.

Hoy no he visto a tus enfermeras. Ian me ha contado que las dos veces que han estado aquí no han dicho nada nuevo.
Ayer, ante el temor de cómo será tu partida, pedí detalles a mi amiga Nuria (médico). Me dijo que seguramente habrá un momento que te dormirán completamente y ya nunca más volverás a despertar.

Paula me contó que sabremos cuál será el momento de tu partida porque las enfermeras nos informarán de la dosis maestra que te darán para que duermas eternamente. Nunca antes acompañé a nadie en su proceso de muerte. Pero el estar en tu casa seguro que lo hace menos triste y doloroso para todos.
Hoy te haremos nuevamente compañía Lee y yo en esa primera parte de la noche que será de los tres.
No estoy hablando a tu querido Keith, un poco por enfado y otro poco por evitar ponerle nervioso.



Como me dice Kati soy persona de extremos y no sé estar en el medio. ¡Qué se va a hacer mi Mary, así soy!

No comments:

Post a Comment