El segundo día
después del descanso de tu cuerpo, todos trataron de comenzar a poner a andar a
lo que tendría que seguir siendo la vida para todos nosotros.
Keith aceptó la invitación de Ian y Paula a la
Caravan a las 8 am para compartir allí un rato con ellos y los niños.Esa mañana
Lee y yo nos quedamos en la cama un poco más y a las 10 am ya nos unimos al
nuevo grupo familiar ( -1) en el Country Park.
Keith, como padre de Familia pagó el desayuno
inglés de todos. Allí, todos sentados en dos mesas unidas, estábamos
juntos a la fuerza para hacer menos desgarrante que ya no estabas con
nosotros.Tan pronto terminamos de desayunar, Keith se fue a casa y el
resto nos fuimos al parque de columpios a jugar con los niños. Allí, Lee se
sentó en una mesa con Ian a hablar de cosas que Paula y yo respetamos, jugando
en otra zona del parque con Matthew y Daniela.
Paula es de los tuyos, sabe y disfruta jugar con los
niños. Aún recuerdo tus ojos perdidos cuando Matthew te enseñó los video juegos
que se compró con el dinero que le diste cuando estabas ya en tu lecho de
muerte y así, aún hacías todo el esfuerzo por entender qué eran esos
juguetes de tu “handsome” y no sólo decir “sí” a todo, como dice Matthew
que hacemos las personas mayores. Así esa mañana Paula saltó en la
colchoneta, que eleva cuando saltabas como un niño más y hasta hizo
que a mí, a pesar de mi hernia me apeteciera intentarlo y conseguir saltar muy
alto y convertirme en un niño más. Después de insistir un poco y de escuchar
las protestas de los niños, conseguí que dedicáramos ese sábado a ir a Brecon.
Para mí Brecon es parte de lo que me hizo tan feliz a tu lado. El sitio donde
fuimos a comer los cuatro, en mi primer viaje y además el sitio de la
Boda.
El camino a Brecon era por sí un ya haber llegado
allí. Las carreteras ni muy anchas, ni muy angostas anunciaban progresivamente
que el destino era uno de los parques naturales más espectaculares del planeta.
Las ovejas comenzaban a estar en los prados cada vez
en mayor cantidad, en ningún otro sitio he visto tantas ovejas extendidas por
los prados; al avanzar más, ya estaban en los laterales de la carretera
diciéndonos a todos, allí echadas, que era su sitio.
Emprendimos viaje y llegamos primero a la Oficina
Turística. En no más de media hora, entre una cosa y otra tuvimos que ir aún
antes de lo previsto a “The Horse shoe”, Daniela quería orinar y qué
mejor sitio para hacerlo que allí. Cuando aparcamos sentí miedo y emoción de
entrar. ¿Seguía viva aquella maravillosa pareja de Gays que regentaban el
local?, ¿habría alguna sorpresa más inesperada?
Todo estaba exactamente igual, como si el tiempo no
hubiera pasado. Solo la cara de XXXXXXXX que lucía mucho más mayor y con ojeras
más inflamadas, era un poco diferente. Las mesas de madera, con las sillas a
juego perfecto para cada mesa, que pena que tenga tan mala memoria para no
poder describir cada detalle, pero quien tenga interés puede ir a tu álbum de
fotos y verlo con precisión.
Me cuesta mucho recordar los detalles. Los guardo en
mi alma como sentimientos.
XXXXXXX nos recibió con emoción. Dio un abrazo a los
niños que eran realmente el producto de esa boda que allí se celebró.
Yo, atrevidamente pasé a la parte de atrás y
allí estaba comiendo Jhon. No era yo consciente que detrás del pequeño espacio
del bar que daba cara al público, había un espacio verde resplandeciente,
lleno también de mesas y sillas que tal vez en el pasado fueron utilizadas,
pero que los poquísimos transitantes actuales a “The Horse shoe”, ya no
podían ocupar. Y más atrás había aún más verde totalmente diáfano. Que bello
era ese lugar.
Jhon inmediatamente dijo mi nombre: “Alba”. Yo no
recordaba el suyo con certeza, así que preferí abrazarlo y darle las noticias
de tu partida Mary, se puso muy triste de saberlo, se sintió culpable me
dijo que hacía mucho tiempo que no ibas por allí y que quiso llamarte,
pero nunca lo hizo. Yo, por supuesto no le conté que decidieron Keith y tú no
ir, porque la calidad de la comida que preparaban había desmejorado.
Jhon vino conmigo a la parte de adelante y así
pasamos casi dos horas contando viejas historias. Sacó una foto de la boda y la
enseñó a los niños, recordaba aún el nombre de algunos invitados como Fernando
y del Científico ( Baudi) sin duda alguna, nuestra Boda tuvo que haber
sido uno de los mayores acontecimientos que han ocurrido en “The Horse shoe”.
Me preguntaron la fecha de la boda, pero no supe
responder. Les dije que tú Mary eras quien todos los años nos llamabas para
darnos la enhorabuena y que ya no podrías hacerlo, entonces Jhon comenzó la
búsqueda en agendas que nos contó que conservaba desde 1900 y algo y nos demostró
que había sido un 30 de marzo del 2002. Precavidamente tomé foto de la agenda y
así, podré ir al álbum y ver cuándo será nuestro aniversario cada año.
Aunque un pajarito llamada Aunty Dill me ha dicho
Mary, que era ella quien te recordaba cada fecha porque eras terrible con las
fechas. Eso nunca me lo contaste, pero me alegra, porque veo que no soy la
única y que nos parecemos en eso.
Jhon sacó fotos y más fotos sin titubear, parecía
que después de casi 12 años, siempre las hubiera tenido a la mano. En una de
ellas cantabas feliz el karaoke, estabas reluciente con tu traje rosa. Tomé
fotos y fotos de todas las fotos.
Tuvimos un poco de hambre y pedimos patatas fritas
para los niños y para nosotros. Siguiendo tus advertencias, no nos
atrevimos a pedir nada de comer contundente; pero las patatas que seguro que
eran de bolsa congelada – como todo en tu País- estaban riquísimas. Yo, de la
emoción de estar allí me pedí una cerveza, pero no pude más que tomar un trago
y la regalé a Lee. Así pasó nuestro día en Brecon, en el que programábamos
hacer muchas más cosas, pero que se fue en un abrir y cerrar de ojos en “The
Horse shoe”.
Jhon prometió ir a tu funeral y así lo hizo.
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