Tuesday, 29 September 2015

Capitulo XXII Brecon

El segundo día después del descanso de tu cuerpo, todos trataron de comenzar a poner a andar a lo que tendría que seguir siendo la vida para todos nosotros.

Keith aceptó la invitación de Ian y Paula a la Caravan a las 8 am para compartir allí un rato con ellos y los niños.Esa mañana Lee y yo nos quedamos en la cama un poco más y a las 10 am ya nos unimos al nuevo grupo familiar ( -1) en el Country Park.

Keith,  como padre de Familia pagó el desayuno inglés de todos. Allí, todos sentados en dos mesas unidas,  estábamos juntos a la fuerza para hacer menos desgarrante que ya no estabas con nosotros.Tan pronto terminamos de desayunar,  Keith se fue a casa y el resto nos fuimos al parque de columpios a jugar con los niños. Allí, Lee se sentó en una mesa con Ian a hablar de cosas que Paula y yo respetamos, jugando en otra zona del parque con Matthew y Daniela.

Paula es de los tuyos, sabe y disfruta jugar con los niños. Aún recuerdo tus ojos perdidos cuando Matthew te enseñó los video juegos que se compró con el dinero que le diste cuando estabas  ya en tu lecho de muerte y así,  aún hacías todo el esfuerzo por entender qué eran esos juguetes de tu “handsome” y no sólo decir “sí” a todo,  como dice Matthew que hacemos las personas mayores. Así esa mañana Paula saltó en la colchoneta,  que eleva cuando saltabas  como un niño más y hasta hizo que a mí, a pesar de mi hernia me apeteciera intentarlo y conseguir saltar muy alto y convertirme en un niño más. Después de insistir un poco y de escuchar las protestas de los niños, conseguí que dedicáramos ese sábado a ir a Brecon. Para mí Brecon es parte de lo que me hizo tan feliz a tu lado. El sitio donde fuimos a comer los cuatro,  en mi primer viaje y además el sitio de la Boda.

El camino a Brecon era por sí un ya haber llegado allí. Las carreteras ni muy anchas, ni muy angostas anunciaban progresivamente que el destino era uno de los parques naturales más espectaculares del planeta.
Las ovejas comenzaban a estar en los prados cada vez en mayor cantidad, en ningún otro sitio he visto tantas ovejas extendidas por los prados; al avanzar más,  ya estaban en los laterales de la carretera diciéndonos a todos, allí echadas, que era su sitio.

Emprendimos viaje y llegamos primero a la Oficina Turística. En no más de media hora, entre una cosa y otra tuvimos que ir aún antes de lo previsto a  “The Horse shoe”, Daniela quería orinar y qué mejor sitio para hacerlo que allí. Cuando aparcamos sentí miedo y emoción de entrar. ¿Seguía viva aquella maravillosa pareja de Gays que regentaban el local?, ¿habría alguna sorpresa más inesperada? 
Todo estaba exactamente igual, como si el tiempo no hubiera pasado. Solo la cara de XXXXXXXX que lucía mucho más mayor y con ojeras más inflamadas, era un poco diferente. Las mesas de madera, con las sillas a juego perfecto para cada mesa, que pena que tenga tan mala memoria para no poder describir cada detalle, pero quien tenga interés puede ir a tu álbum de fotos y verlo con precisión.
Me cuesta mucho recordar los detalles. Los guardo en mi alma como sentimientos.
XXXXXXX nos recibió con emoción. Dio un abrazo a los niños que eran realmente el producto de esa boda que allí se celebró.

Yo,  atrevidamente pasé a la parte de atrás y allí estaba comiendo Jhon. No era yo consciente que detrás del pequeño espacio del bar que daba cara al público,  había un espacio verde resplandeciente, lleno también de mesas y sillas que tal vez en el pasado fueron utilizadas, pero que los poquísimos transitantes actuales  a “The Horse shoe”, ya no podían ocupar. Y más atrás había aún más verde totalmente diáfano. Que bello era ese lugar.

Jhon inmediatamente dijo mi nombre: “Alba”. Yo no recordaba el suyo con certeza, así que preferí abrazarlo y darle las noticias de tu partida Mary, se puso muy triste de saberlo, se sintió culpable me  dijo que hacía mucho tiempo que no ibas por allí y que quiso llamarte, pero nunca lo hizo. Yo, por supuesto no le conté que decidieron Keith y tú no ir, porque la calidad de la comida que preparaban había desmejorado.

Jhon vino conmigo a la parte de adelante y así pasamos casi dos horas contando viejas historias. Sacó una foto de la boda y la enseñó a los niños, recordaba aún el nombre de algunos invitados como Fernando y del Científico ( Baudi) sin duda alguna,  nuestra Boda tuvo que haber sido uno de los mayores acontecimientos que han ocurrido en “The Horse shoe”.

Me preguntaron la fecha de la boda, pero no supe responder. Les dije que tú Mary eras quien todos los años nos llamabas para darnos la enhorabuena y que ya no podrías hacerlo, entonces Jhon comenzó la búsqueda en agendas que nos contó que conservaba desde 1900 y algo y nos demostró que había sido un 30 de marzo del 2002. Precavidamente tomé foto de la agenda y así, podré ir al álbum y ver cuándo será nuestro aniversario cada año.

Aunque un pajarito llamada Aunty Dill me ha dicho Mary, que era ella quien te recordaba cada fecha porque eras terrible con las fechas. Eso nunca me lo contaste, pero me alegra, porque veo que no soy la única y que nos parecemos en eso.

Jhon sacó fotos y más fotos sin titubear, parecía que después de casi 12 años, siempre las hubiera tenido a la mano. En una de ellas cantabas feliz el karaoke, estabas reluciente con tu traje rosa. Tomé fotos y fotos de todas las fotos.

Tuvimos un poco de hambre y pedimos patatas fritas para los niños y para nosotros. Siguiendo tus advertencias,  no nos atrevimos a pedir nada de comer contundente; pero las patatas que seguro que eran de bolsa congelada – como todo en tu País- estaban riquísimas. Yo, de la emoción de estar allí me pedí una cerveza, pero no pude más que tomar un trago y la regalé a Lee. Así pasó nuestro día en Brecon, en el que programábamos hacer muchas más cosas, pero que se fue en un abrir y cerrar de ojos en “The Horse shoe”.


Jhon prometió ir a tu funeral y así lo hizo.

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