Monday, 31 August 2015

Capitulo V: un día completo con Mary

Hoy cuando me levanté y pregunté a Keith cuál había sido la hora mágica me dijo: 4 y 30-. Esta es tu hora Mary y por más que lo intentas y todos los hacemos tu cuerpo ha decidido que quiere vivir 4 horas más cada día y te hace madrugar cuando hay tan poco que hacer y cuando todos duermen para poder entretenerte.


Keith con su amor protector no te deja sola para estar sola con la vida y la muerte a esa hora.
Se levanta contigo y sin querer hacerlo te tortura viéndolo deambular por la casa a horas donde debería estar dormido- Y por esto sufres profundamente.
A las 7 am ya te ha duchado, dado el desayuno. Y aunque te gustaría que fueran ya las 3 pm porque ya has vivido casi una mañana completa, apenas son las 7 am. Tienes aún todo el día por delante para sentarte entre el jardín y el conservatorio, cambiando de silla a silla como siempre me dices por teléfono ahora lo entiendo perfectamente.

A las 7 y media am hora inglesa bajé las escaleras y te encontré en tu silla del jardín.
Me senté a tu lado y comencé a buscar conversación. Afortunadamente las ideas de momento me sobran.
Te desahogaste y hablamos de que las dos como Damas fuertes no sabíamos llorar (no pude confesarte lo mucho que lloré por ti la tarde anterior). Me contaste que estuviste a punto de hacerlo,  hacía un par de horas al ver las discusiones con Keith, pero que no salían las lágrimas (conozco esta sensación perfectamente). Pero te recordé que, no discutir con Keith era no estar con Keith y así cambiaste de tema como sueles hacer,  cuando algo te duele rápidamente (borrón y cuenta nueva).

Y así entre tema y tema propuse ir a comer al sitio donde comimos la primera vez que vine a Gales. Me dijiste que no te sientes capaz de ir tan lejos. Ante nuestras mentes blancas, para proponer un sitio especial para cenar, recordé a mi Jefa y busqué propuestas en trip Advisor.

Keith refutó cada una de ellas y al final acabamos llegando a la conclusión que Trip advisor no era tan fantástico como decía mi Jefa y Keith y yo acabamos discutiendo como de costumbre porque yo proponía cenar en un sitio al aire libre y él insistía en que esa costumbre no existe en Gales- Me encanta discutir con Keith por temas superfluos, porque me recuerda a mis discusiones con Abuelita Irma.

Mary, mujer de acción cogió el teléfono y con una llamada solucionó el problema- Esta noche iremos a no sé qué sitio para estar juntos.
Y luego recree a Mary con mis hazañas y así vino a mi memoria los momentos de Compañía a Abuelita Irma en Quinimarí  (San Cristóbal) cuando le diagnosticaron también cáncer (de estómago).

Yo la sacaba cada mañana al frente del apartamento en una silla y a ratos leía el Curso de Milagros tratando de convencerme de una de las lecciones (“nada de lo que ves es real”).
Allí ella miraba a todos los que salían y llegaban y a ratos yo saltaba la cuerda.
Hoy se repitió ese momento. 20 años después también estuve entreteniendo a Mary mientras que yo hacía algo que quería hacer pero no poder ello dejar “estar” a su lado.
Cuando terminé mis posturas de pie tuve que moverla a ella y Keith de sitio para poder hacer mi “Sirsassana” (parada de cabeza)  para el que necesito una pared.
Y así, acabó el Yoga, hablamos un poco más. Me contó como la vista desde su jardín era para ella “África” y luego se corrigió con vergüenza. No hacía falta. Sí que era África. Yo la había entendido perfectamente. Era el todo, lo que se ve y lo que no. Así se lo dije e hicimos silencio.

Me moría de hambre pero apenas eran las 9 y 30 y ya yo había vivido media mañana solo con 2 horas allí sentada. Imaginar lo que sería desde las 4 am para Mary cada día igual que el otro no me pasaba por la cabeza.

Y es que en esta pequeña mágica casa todos saben “estar” sin hacer nada y eso no les molesta. Aquí no se ve gente como yo en Madrid o en Venezuela  corriendo de esquina a esquina. Todo parece perfectamente hecho en la casa y no se ve a nadie con prisa haciendo nada.

Decidí que debía acompañar simplemente estando.

A Mary siempre le ha molestado que se haga algo mientras que se está con ella.Es profundamente controladora de todo y de todos- Hemos tenido varios enfrentamientos por este temperamento impositivo que seguramente yo también tengo en muchos aspecto con los que amo.
Así que excepto usar el teléfono para hacer una que otra foto o enseñar un video de los niños, más me valía estar quieta. Ni  siquiera me atreví a leer el libro. Mary simplemente quiere que estemos al 200% con ella y debemos complacerla.

Así Lee se despertó, Keith trajo bollería de no sé dónde y a las 9 y 45 desayunamos.Luego fuimos al Conservatory donde decidí tumbarme y sentí el delicioso deseo de una siesta de las de después del desayuno.
Pedí permiso para irme a la cama y aunque no dormí profundo hice algo que había olvidado. Estar en la cama hasta las 12 am.

Me levanté aún más cargada de energías y lavé mi enredado pelo con el shampoo y suavizante que Mary guardaba para Daniela.
Nos fuimos Lee y yo al pueblo a comprar otro conector para enchufar lo español a lo británico (el tercero ya porque los otros dos no sé por qué se han fundido).

El 90% del tiempo se fue buscando un encargo muy especial de Mary. Lee quería complacerla y a diferencia de otras veces que no hubiera insistido después del segundo intento fallido, preguntó en 5 o 7 tiendas hasta que teníamos en las manos algo que a Mary podía hacer feliz.

Yo me antojé de un programador semanal para pegar en la pared y de un bello recuerdo de madera que decía algo como que solos los galeses saben dar un Cwuch . Esta palabra la llevo en mi corazón salida de la boca de Mary ( Let me cwuch you!!), pero nunca la vi antes escrita y ya entendí por qué solo los galeses pueden hacerlo: es una palabra galesa que yo pensaba inglesa. Tenemos un video de Mary explicando a mi hermana carolina lo que es un cwch.Y así, después del pueblo fuimos al Country Park donde nuevamente compartimos con Mary.

Iba a celebrarse allí una boda y eso hizo venir a nuestras memorias la boda de Lee y mía preparada por Mary.

Mary se empeñó en no moverse de allí hasta que la novia llegara. Yo pregunté cuanto faltaba y así pudimos hacer a Lee y Keith aguantar hasta que Mary, una vez que la novia llegó,  estuvo dispuesta a comenzar nuestro paseo en la silla de ruedas.

El verde estaba tan brillante como el jueves. El parque estaba lleno de gente y esto lo hacía menos majestuoso pero igualmente hermoso.
Esta vez no tuve fuerzas para empujar esta pesada silla. Lee se hizo cargo la mayor parte del paseo. Mary se animó a levantarse y caminó con sus pies a reventar durante 3 o 4 minutos.

Los zapatos a pesar de ser muy grandes eran demasiado incómodos y se clavaban en su piel- A pesar de eso caminó.
Mañana compraremos unos zapatos cómodos del Dr. School para ella antes de volver a Madrid.












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