Mari, apenas hace una
semana y 3 días de tu temido miércoles en el que te dieron 2 semanas de vida
sin ningún tratamiento y aun habiendo decidido vivir y aceptado la
quimioterapia estás aparentemente a punto de partir.
Hablamos hace
2 días por el Ipad cuando estaba allí Anne visitándote como cada tarde.
Daniela te
hizo un avión de papel y te escribió por un lado “I love you Nana” y por el
otro “Don´t go”… Pero tenías prisa por terminar la llamada.
Fue un
miércoles el último día que hablamos y ya me parece una eternidad.
Ayer ni hoy
pude hablar otra vez contigo. Solo he sabido de ti por Ian o Lee. Y cada vez
estaba más nerviosa porque no respondías mis llamadas del Ipad y porque no
podía escuchar al menos tu voz.
He estado muy
angustiada por todo el dolor físico que has aguantado los últimos 3 días. He
llegado a desesperarme y a exceder mis derechos de simple “nuera” reclamando a
tus hijos que no dejen que pases ni un poco de dolor.
Y es que yo
sé, en primera persona, lo que es el dolor físico. Yo sé que cuando no
hay, al menos algún día de pausa, la vida comienza a perder sentido
y a pesar de todos los seres que amamos en este mundo, escogeríamos partir.
Pero a pesar del amor sin pausa que Keith te ha dado, compartiendo ya más de un
mes contigo las largas noches en las que no puedes dormir, a pesar de la
quimioterapia que te aplicaron el pasado viernes, que aparentemente hace pasar
muy mal la primera semana, pero que hace que comiences a remontar después, a
pesar de todo eso parece que te vas.
Hoy llegué
del Yoga en la tarde y pensé dedicarme a seguir escribiéndote, pero decidí
tumbarme en mi cama y cuando vi Ian en la pantalla del teléfono sabía que algo
andaba muy mal.
Lee no estaba
y pregunté a Ian :” ¿ Se está muriendo Ian?” y supe que, no sé por
qué, ya los médicos no pueden hacer nada por ti. ¿Por qué ayer podían y
hoy no?
Y así, nos
quedamos bloqueados sin saber que hacer… Pero lo único que tenía claro en mi
cabeza es que tenemos que estar a tu lado cuanto antes.
Lee se enteró
de lo que pasaba porque yo tenía el teléfono de su Jefe con quien estaba en una
reunión. Como de costumbre no llevaba el teléfono con él. Si no hubiera sido
así, podríamos estar subidos en este Avión camino a Londres en un vuelo
de las 22:00.
Cuando llegó
a casa, estaba tan triste que me pidió salirme de la habitación porque
quería estar solo. Eso me dolió mucho Mary, porque yo soy uno de los tuyos y
sentí por un momento que no lo era.
Todo se puso
a nuestro favor y Lee, que se negaba a traer a tus niños amados,
finalmente aceptó y vamos los 4 a verte y estar contigo. Sé que estás
dormida con morfina y así prefiero que estés antes que sufriendo de dolor.
Contó Ian a Lee, que hablaste un poquito con él. Y te mandé un mensaje que
espero que Ian te dé: tus niños quieren verte y hablarte. Espéralos Mary por
favor, quieren verte viva.
Daniela
quería hacerte una pulsera en el avión, pero esperó decidir preguntarte
los colores que quieres. Le advertí que estás dormida y me dijo que te lo
preguntaría cuando te despertaras en la mañana. Creo que no estás para decidir
colores de pulseras, pero quien sabe que milagro puede darnos la vida mañana
para que puedas tener un rato con tus niños.
Tus niños no
pueden creer que te vayas Mary.
Mattew me ha
dicho apenas hace un momento:
- Mami,
pensé que Nana era la abuela que moriría de última. No me puedo creer que Nana
vaya a morir
Y no lo
creemos nadie Mary
Pero yo
prefiero que estés dulcemente dormida, a seguir padeciendo como lo has
hecho estos tres últimos días. Estos días deben haber sido una pesadilla para
Keith y para ti. Allí solos, rodeados de enfermeras itinerantes, presenciando
que preparaban tu casa para una inválida. Esto debe haberte dolido hasta lo más
profundo de tu ser.
Y allí en tu agenda
Mary, se habrán quedado escritos los días de todo nuestro plan de verano… No sé
qué pasará Mary, no sabemos aún nada. Solo que estás muy mal, muy sola y que
Keith y tú nos necesitan allí y por eso estaremos a su lado.
No sé si será
tu momento de partir aún. Eso parece, sería un buen momento ahora que estaremos
todos a tu lado para acompañarte en tu paso hasta ese otro mundo, ese mundo en
el que no podrás disfrutar de tus dos amados Matthew y Daniela. Ese mundo en el
que no podré ya mandarte fotos de todo lo que pasa Mary.
Tendré que
aprender a llevarte en mi corazón y compartir contigo los momentos que para ti
eran los más importantes a través del pensamiento. Ya mi IPhone dejará de
trabajar al máximo, porque nadie en el mundo estará tan interesado en
saber cada momento de tus dos niños. Nadie los ha amado tanto como tú y yo Mary
y nadie lo hará.
Nadie estará
pendiente de detalles tan insignificantes como los dientes que están pendientes
de salir a Daniela. Tú más que yo misma no te has perdido ni esas mínimas cosas
de nuestros niños. Daniela te muestra sus dientecitos saliendo a través del
Ipad porque sabe que es importante para ti.
Ahora me
quedaré yo y recordaré tu bondad, tu entrega, tus llegadas a Madrid y tus purés
de verduras que últimamente tanto te gustaban.Recordaré esa noche que te dije
de manera atrevida “fuck you” por tus manías a la comida que yo me empeñaba en
prepararte con esmero y que no hacías más que revolver y dejar completa. Tú
perdonabas eso y aún más.
Te recuerdo
en tu bata blanca con flores sentada en el banco de la entrada y en la terraza
de la casa. Siempre estabas muy cansada el día después de llegar, porque
la primera noche nunca podías dormir, pero afortunadamente la segunda noche
recuperabas fuerzas y te dedicabas a dormir a cada uno de tus niños y contar el
cuento de Ricitos de Oro a Matthew aún ya en sus años de niño grande. Y ya el
segundo o tercer día ibas al pueblo, para encargar los cigarrillos que
comprabas más baratos en Madrid y que ahora guardas en tu armario,
habiendo dado tus últimos deseos de que sean vendidos a los presos de la
cárcel donde trabaja Ian y la mitad del dinero sea dada a cada uno de los
niños.
Aquí va
Daniela como un lorito hablando sin parar y haciendo más difícil que escriba
todo lo que tengo que decirte.
No sé si
podré hablarte allí en esa camita, que imagino en medio del salón en el
que nos sentamos al lado de la chimenea con el pijama verde que siempre tenías
limpia para mí cuando iba a verte. Allí, estuvimos varias navidades abriendo
todos los regalos que comprabas y tenías preparados en unas bolsas navideñas
brillantes que nunca antes había visto.
Allí en ese
salón, todos fuimos muy felices. Es el epicentro de tu casita mágica. Lo
fue para la felicidad y allí tendrás el privilegio de despedirte de nosotros.
Porque como me dijiste en nuestro pasado viaje, adoras tu casita y te encanta
estar allí, y allí estás y estarás Mary, pero ahora con todos nosotros a tu
lado, para cuidar de ti y de Keith.
Mary, te
imagino dormida. Pero tienes el derecho a dormir en vez de seguir sufriendo.
Dormir es descansar y ya llevas demasiados días durmiendo intermitentemente de
20 en 20 minutos en el sofá del salón. No sé cuál de tus órganos,
invadidos por el terrible cáncer - al cuál no sé si no encuentran cura o
deciden no encontrarla por razones económicas- será el que deje de hacer tu
trabajo y te permita tener un descanso eterno. Seguramente el hígado, que según
dice tu enfermera está muy pero muy invadido.
Pero ojalá
Ian te dé el mensaje que mandé por whatsapp y esperes a los niños para
que escuches su voz y sientas sus manitos suaves y dulces en tu piel. Sé que si
te da el mensaje les esperarás.
Mi amada
Mary, cuidaré mucho a Keith, a pesar de ser un refunfuñón huraño, pero no sé
cómo conseguiré traerlo a Madrid. Creo que Matthew le haría gran compañía el
primer año de tu partida, tal vez podría vivir con él en esa casita mágica y
ayudar a llenar el gran vacío que allí dejarás. Sé que te haría muy feliz. Si
Matthew lo aceptara Mary yo lo dejaría en tu casita mágica, para que la ame
como seguramente ya lo hace y para que dé compañía a tu compañero de tantos
años, a tu amigo, a tu cuidador y hoy enfermero.
Vamos en este
avión y ya debe quedar hora y media para llegar a Londres. Ya estamos menos
lejos de tu lado Mary, menos lejos de ti, de tu pueblo que tanto me gusta pero
que no será lo mismo sin ti. Nada será igual sin ti Mary.
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