Monday, 21 September 2015

Capitulo XVII Mañana de Aberdare Park y dia de reconciliacion


Esta mañana para sacar a los niños de casa nos fuimos al Parque. Cogimos un atajo que Matthew conocía heredado de Lee o quizás de Keith o tú, rápidamente estuvimos allí con las dos pelotas que Aunti Dil,  comenzando a hacer de abuela,  regaló ayer a los niños.

Allí estuvimos dando pan a los patos y las palomas como enseñaste a hacer a los niños desde su primer viaje a Aberdare. Había muchísimas palomas, los patos estaban lejos y no se acercaban a nosotros.

Los niños tiraban pan a las palomas y cada vez venían más a vernos. Era una mañana de sol, un día más de regalo de los pocos que hay en Gales y que en estos viajes para estar contigo,  el tiempo nos estaba regalando.

Cuando ya quedaba la mitad del pan, Lee decidió ir en busca de los patos, preciosos y con cuello altivo como siempre,  se fueron acercando. Uno de ellos más glotón y desconsiderado con el grupo se llevaba la mejor parte del pan en rebanadas que llevaba Lee en una bolsa blanca.

Cuando el pan se acabó seguimos andando vimos allí también, como en el Country Park,  los bancos de madera dedicados a la memoria de un ser querido.

Tu hijo como de costumbre,  comenzó a hacer todo tipo de preguntas al hombre que limpiaba el parque y nos dio todos los detalles de los bancos de madera. Se trataba de una nueva iniciativa del Ayuntamiento que permitía a los familiares donar bancos para los parques y poner los nombres de los seres amados que habían partido.

Mattew, acertadamente leyendo nuestros pensamientos sugirió que hiciéramos uno con tu nombre. Y luego rentabilizando la inversión,  sugirió que ya para aprovechar pusiéramos el nombre de Lee y mío. Nos reímos y continuamos ese paseo que habíamos hecho contigo tantas veces.

Cuando vi la parte de los columpios,  aún más sentí que allí disfrutaste cada instante de tus niños. Allí les llevabas después de dar de comer a los patos, en el mismo orden que Lee y yo lo hicimos esta mañana.

Para agotar a los niños Lee les puso objetivos de correr y tocar los distintos columpios. Así, pudimos conversar Lee y yo un rato solos y hablar de ti. Ya después de hora y media de estar allí quise regresar a verte, no me gusta estar mucho tiempo lejos de ti no sé por qué quiero estar allí en el momento de tu partida por si puedo ayudarte en algo.

No se me quita de mi mente la necesidad de comadronas para morir y con esto no quiero decir sobre dosis de medicamente con los que también estoy un poco de acuerdo. Me refiero a comadronas espirituales.

Y así trajimos pizzas que compramos en Lild y Keith compartió 3 trozos con todos en familia.Luego Paula, los niños y yo nos fuimos a casa de Aunty  Dil para dejarte espacio con tus tres hombres de la casa. Ya cuando volvimos Lee y Keith estaban cada vez más cerca y Keith comenzaba – aunque muy secamente- a dirigirme la palabra.

Yo sigo manteniendo mis distancias Mary está claro que mi ser venezolano lo saca completamente de quicio, hoy intuí por las palabras de Paula, que para él las madres cuidan a sus hijos y no es lo que yo hago. Debe haber muchas cosas que nunca me dijiste, pero que me hacen un raro personaje en esta cultura de Aberdare. Tú así me quisiste,  aunque nos distanciáramos por 2 años después de esa pelea cuando Lee y yo volvíamos agotados de nuestro viaje por dos días a Budapest para amueblar el diminuto estudio que allí tenemos.

Has comenzado a hacer un quejido tras otro con tu garganta. Es un quejido de lamento que no había estuchado aún en estos días,  Lee llamó a Keith que se ha ido a la cama a dormir la primera parte de la noche que es cuando menos agitada estás según él nos dijo que era normal, pero no creo que lo sea. Por algo te lamentas Mary de esa forma casi silenciosa pero constante.

¿Será esta noche tu partida? Ya matemáticamente hablando,  como lo hace Paula cuando habla de cuándo te irás, mañana es el cuarto día sin fluidos en tu cuerpo. Aparentemente un ser humano no puede resistir más de 4 días sin beber.Pero ya contigo Súper Mary nada es matemático. Eres muy fuerte y nadie podrá decirte cuándo partir solo tú puedes decidirlo.

Poco queda de ti en ese cuerpo sin embargo. Mary está cada vez más lejos y más cerca.


Te amo

No comments:

Post a Comment