Monday, 31 August 2015

Capitulo V: un día completo con Mary

Hoy cuando me levanté y pregunté a Keith cuál había sido la hora mágica me dijo: 4 y 30-. Esta es tu hora Mary y por más que lo intentas y todos los hacemos tu cuerpo ha decidido que quiere vivir 4 horas más cada día y te hace madrugar cuando hay tan poco que hacer y cuando todos duermen para poder entretenerte.


Keith con su amor protector no te deja sola para estar sola con la vida y la muerte a esa hora.
Se levanta contigo y sin querer hacerlo te tortura viéndolo deambular por la casa a horas donde debería estar dormido- Y por esto sufres profundamente.
A las 7 am ya te ha duchado, dado el desayuno. Y aunque te gustaría que fueran ya las 3 pm porque ya has vivido casi una mañana completa, apenas son las 7 am. Tienes aún todo el día por delante para sentarte entre el jardín y el conservatorio, cambiando de silla a silla como siempre me dices por teléfono ahora lo entiendo perfectamente.

A las 7 y media am hora inglesa bajé las escaleras y te encontré en tu silla del jardín.
Me senté a tu lado y comencé a buscar conversación. Afortunadamente las ideas de momento me sobran.
Te desahogaste y hablamos de que las dos como Damas fuertes no sabíamos llorar (no pude confesarte lo mucho que lloré por ti la tarde anterior). Me contaste que estuviste a punto de hacerlo,  hacía un par de horas al ver las discusiones con Keith, pero que no salían las lágrimas (conozco esta sensación perfectamente). Pero te recordé que, no discutir con Keith era no estar con Keith y así cambiaste de tema como sueles hacer,  cuando algo te duele rápidamente (borrón y cuenta nueva).

Y así entre tema y tema propuse ir a comer al sitio donde comimos la primera vez que vine a Gales. Me dijiste que no te sientes capaz de ir tan lejos. Ante nuestras mentes blancas, para proponer un sitio especial para cenar, recordé a mi Jefa y busqué propuestas en trip Advisor.

Keith refutó cada una de ellas y al final acabamos llegando a la conclusión que Trip advisor no era tan fantástico como decía mi Jefa y Keith y yo acabamos discutiendo como de costumbre porque yo proponía cenar en un sitio al aire libre y él insistía en que esa costumbre no existe en Gales- Me encanta discutir con Keith por temas superfluos, porque me recuerda a mis discusiones con Abuelita Irma.

Mary, mujer de acción cogió el teléfono y con una llamada solucionó el problema- Esta noche iremos a no sé qué sitio para estar juntos.
Y luego recree a Mary con mis hazañas y así vino a mi memoria los momentos de Compañía a Abuelita Irma en Quinimarí  (San Cristóbal) cuando le diagnosticaron también cáncer (de estómago).

Yo la sacaba cada mañana al frente del apartamento en una silla y a ratos leía el Curso de Milagros tratando de convencerme de una de las lecciones (“nada de lo que ves es real”).
Allí ella miraba a todos los que salían y llegaban y a ratos yo saltaba la cuerda.
Hoy se repitió ese momento. 20 años después también estuve entreteniendo a Mary mientras que yo hacía algo que quería hacer pero no poder ello dejar “estar” a su lado.
Cuando terminé mis posturas de pie tuve que moverla a ella y Keith de sitio para poder hacer mi “Sirsassana” (parada de cabeza)  para el que necesito una pared.
Y así, acabó el Yoga, hablamos un poco más. Me contó como la vista desde su jardín era para ella “África” y luego se corrigió con vergüenza. No hacía falta. Sí que era África. Yo la había entendido perfectamente. Era el todo, lo que se ve y lo que no. Así se lo dije e hicimos silencio.

Me moría de hambre pero apenas eran las 9 y 30 y ya yo había vivido media mañana solo con 2 horas allí sentada. Imaginar lo que sería desde las 4 am para Mary cada día igual que el otro no me pasaba por la cabeza.

Y es que en esta pequeña mágica casa todos saben “estar” sin hacer nada y eso no les molesta. Aquí no se ve gente como yo en Madrid o en Venezuela  corriendo de esquina a esquina. Todo parece perfectamente hecho en la casa y no se ve a nadie con prisa haciendo nada.

Decidí que debía acompañar simplemente estando.

A Mary siempre le ha molestado que se haga algo mientras que se está con ella.Es profundamente controladora de todo y de todos- Hemos tenido varios enfrentamientos por este temperamento impositivo que seguramente yo también tengo en muchos aspecto con los que amo.
Así que excepto usar el teléfono para hacer una que otra foto o enseñar un video de los niños, más me valía estar quieta. Ni  siquiera me atreví a leer el libro. Mary simplemente quiere que estemos al 200% con ella y debemos complacerla.

Así Lee se despertó, Keith trajo bollería de no sé dónde y a las 9 y 45 desayunamos.Luego fuimos al Conservatory donde decidí tumbarme y sentí el delicioso deseo de una siesta de las de después del desayuno.
Pedí permiso para irme a la cama y aunque no dormí profundo hice algo que había olvidado. Estar en la cama hasta las 12 am.

Me levanté aún más cargada de energías y lavé mi enredado pelo con el shampoo y suavizante que Mary guardaba para Daniela.
Nos fuimos Lee y yo al pueblo a comprar otro conector para enchufar lo español a lo británico (el tercero ya porque los otros dos no sé por qué se han fundido).

El 90% del tiempo se fue buscando un encargo muy especial de Mary. Lee quería complacerla y a diferencia de otras veces que no hubiera insistido después del segundo intento fallido, preguntó en 5 o 7 tiendas hasta que teníamos en las manos algo que a Mary podía hacer feliz.

Yo me antojé de un programador semanal para pegar en la pared y de un bello recuerdo de madera que decía algo como que solos los galeses saben dar un Cwuch . Esta palabra la llevo en mi corazón salida de la boca de Mary ( Let me cwuch you!!), pero nunca la vi antes escrita y ya entendí por qué solo los galeses pueden hacerlo: es una palabra galesa que yo pensaba inglesa. Tenemos un video de Mary explicando a mi hermana carolina lo que es un cwch.Y así, después del pueblo fuimos al Country Park donde nuevamente compartimos con Mary.

Iba a celebrarse allí una boda y eso hizo venir a nuestras memorias la boda de Lee y mía preparada por Mary.

Mary se empeñó en no moverse de allí hasta que la novia llegara. Yo pregunté cuanto faltaba y así pudimos hacer a Lee y Keith aguantar hasta que Mary, una vez que la novia llegó,  estuvo dispuesta a comenzar nuestro paseo en la silla de ruedas.

El verde estaba tan brillante como el jueves. El parque estaba lleno de gente y esto lo hacía menos majestuoso pero igualmente hermoso.
Esta vez no tuve fuerzas para empujar esta pesada silla. Lee se hizo cargo la mayor parte del paseo. Mary se animó a levantarse y caminó con sus pies a reventar durante 3 o 4 minutos.

Los zapatos a pesar de ser muy grandes eran demasiado incómodos y se clavaban en su piel- A pesar de eso caminó.
Mañana compraremos unos zapatos cómodos del Dr. School para ella antes de volver a Madrid.












Thursday, 27 August 2015

Capitulo IV Mary de vuelta de la biopsia


MARY DE VUELTA DE LA BIOPSIA

Los “espantadores” ambientadores y la profunda soledad de la casa me hicieron salir a  cobijarme en un banco de madera a la entrada de la casa. Allí decidí esperar a Mary hasta que llegase a casa no importa cuánto tiempo fuese necesario. Era demasiado triste estar sin ella allí dentro.

El sol en mi cara resultaba como un ser poderoso que me acompañaba cubriendo la piel de cada parte de mi cuerpo. Era el sitio perfecto para estar hasta que fuera necesario.}

Allí me dedique a leer este libro que me dejó una querida compañera y en el que había un funeral de por medio, pero con más toques de humor negro que de llantos de cementerio.

Pasaron muchos coches, pero ninguno de ellos traía a Mary dentro.
Cuando menos lo pensé, un coche gris de no sé qué marca – porque no sé ni me interesan las marcas de los coches- aparcó. No podía ser otro que el coche de los propietarios de la casa ya que invadió el frente como ningún otro lo hubiera hecho en un sitio donde lo ajeno se respeta.
Allí venía Mary. Como siempre dando órdenes y con el carácter y aplomo de la mujer con la que hubiera podido llevarme muy mal durante todos estos años ya que nuestra manera de ser es realmente parecida.

Fue bajando una a una las pocas escaleras para entrar a la casa (no más de 4 o 5), pero cuando bajó la última dio un alarido tal de dolor,  que hice irreal lo que estaba pasando en mi mente.
Cuando la realidad es tan desgarrante, al menos mi mente la convierte como en una obra de teatro en estos días de compañía a Mary. No sé si es algo común o es mi poder de supervivencia.
Luego dio 4 pasos más y llegó a la cocina y dio otro chillido de dolor. Pero para mí seguía siendo una representación de algo no real.
Caminó hasta el Conservatory y se sentó en su silla. Yo la seguía preguntando asustada,  qué podía hacer por ella, pero no necesitaba ayuda de nadie. Solo quería llegar a ese rincón donde me he dado cuenta que pase lo que pase se siente segura.

Y así vino el tercer grito de dolor cuando se sentó allí.
Me quedé acompañándola. A pesar de lo mal que estaba, ella como siempre controlaba toda la situación.

Contó que la habitación en la que estuvo era preciosa y el proceso de limpieza para que todo estuviera impecable que quienes trabajaban allí siguió.  Me preguntaba si era una habitación mejor que las españolas, pero era una pregunta demasiado superflua a Mary en esa situación.
Así fue transcurriendo lo que quedaba de tarde.

Y entonces vino la parte alocadamente graciosa de la tarde.
Mary se levantó de la silla y yo traté de ayudarla. Me dio la orden de mantenerme sentada. Yo la miraba mientras se preparaba para una posición similar a la de las hazañas de yoga. Yo, ante mi impotencia de no poder ayudarla ya que no me dejaba levantar del asiento le pregunté que al menos me dijera qué estaba haciendo y respondió.
-I am farting ( lo que significa tirándome un pedo o peo para los latinoamericanos)

Entonces de su postura casi yoguica salió el sonido de un gas que sin exagerar duró 10 segundos. Fue un ruido estruendoso e interminable.
Habían llenado toda la parte inferior delantera de su cuerpo de aire y era lo que necesitaba expulsar desesperadamente.
A partir de allí no podía parar de reír a carcajadas contando a Keith y a Lee nuestra pequeña aventura. Vinieron más gases sucesivos, pero afortunadamente ya yo sabía lo que estaba pasando.
A ratos gritaba porque venían puntadas de dolor de ese hígado que aunque no podíamos ver había sido escarbado por quienes sacaron un poco de “líquido” para hacer el dictamen de cuántos meses de vida quedan a Mary y para ponerla a decidir si quiere vivir 9 meses con tratamiento o morir dignamente en dos (esto aún no lo han dicho pero suele ser lo que los profesionales de la salud recitan).

Y así, entre dolor y gases Mary aceptó tomar una de las sopas enlatadas con las que fueron alimentados Lee e Ian y hoy son más sanos que yo que fui criada con comida preparada casi a la carta.

Luego Lee trajo una tarta de manzana y la comió con helado sin pestañar.
Las buenas noticias también vinieron con Mary. No podían ayudarlas con sus pies ya deformes, pero identificaron una infección en su boca que podían tratar con antibiótico y un líquido que se tomaba y desaparecía solo en la boca. En 48 horas debía ver los resultados.

Espero de corazón que surta efecto este tratamiento para que Mary pueda volver a sentir el sabor de su té y su boca permita beber líquidos.
Así, todos adormilados en el salón fuimos haciendo tiempo hasta las 10 y 30 pm para que Mary no se levantara a la hora mágica de las 4 am.

Nos fuimos todos a la  cama.

Capítulo III- Un día sin Mary

UN DIA SIN MARY

Hoy 20 de Junio fue la Biopsia que daría el dictamen final.
Estaba prevista para el 19 y Mary con la alegría de disfrutar el día de ayer de nuestra llegada, gustosamente respondió la llamada telefónica proponiendo cambiar la cita para hoy viernes.

Ayer lo disfrutó todo, a pesar de tener sus piernas tan infladas que parecían casi líneas geométricas…Y su lengua incapaz de saborear siquiera su té, bebida preferida de la mañana…
A cuanto has renunciado Mary, apenas comenzando esta dura enfermedad.
Como hay que darle líquido al cuerpo bebes Coca-Cola con resignación porque es uno de los pocos sabores o textura que tu adolorida lengua blanca acepta.
Hoy ya ni eso pudo aceptar tu boca.
Una avena a las 5 am con un café para dar algo al cuerpo. Y así valientemente tomaste tu ducha matutina.
Te quejaste ante mí porque Keith no te dejaba ni siquiera ducharte sola. Es algo que aún puedes hacer y Keith por devoción hace por ti.

Pero te hace sentir inútil antes de serlo. Me contaste como preferirías dejar caer el shower gel y comprar otro con todo el dinero que ahora dividido entre los días que en tu mente piensas estar en este mundo, te hacen millonaria para comprar todos los geles disponibles en Aberdare.

Pero me pediste silencio cuando Keith se acercaba y podía escuchar nuestra conversación.
Hoy sin ti esta casa ha estado de luto anticipado.
Tus ambientadores que suenan cada cierto tiempo cuando emanan el spray con olor, parecen tu fantasma.
Y así, todos sentimos que será esta casa de cristal cuando no estés por aquí.
Tal vez por eso estoy nerviosa y triste, porque mi ser deambula sin rumbo por tu casa, imaginándola sin querer ya sin ti.

Mi Mary, la que hizo este hogar maravilloso. La que ha decidido donde poner cada pequeña y gran cosa… La que lo ordena todo últimamente y hace poco porque su espalda y ahora su cáncer no lo permiten.No imagino esta casa sin ti, pero así la siento hoy y recreo sin querer lo que sentiremos todos cuando no estés aquí.

Todo salió bien con tu biopsia. Y bien es simplemente que no sangró el hígado al punzarlo después de haberte inflado como un globo para acceder allí.

Hoy te tendremos de vuelta seguro.
Hoy estuvimos en casa de Aunty Trudi y Uncle Tony, hablando con la crudeza que el caso requiere. Hablando de ti, quien me llevó la primera vez a esa linda casa, presumiendo de tener como novia de Lee a una chica con unas manos tan pequeñas y suaves como la de tu madre.

Siempre me decías:
-         A mi madre le hubiera gustado mucho conocerte. ¡Qué pena que no pudo hacerlo! ¡ Sé que te adoraría!

Y así, le diste a Lee para regalarme de anillo de compromiso la única herencia de tu madre, una mujer humilde con un marido – tu padre- dedicado a las minas.

Un día haciendo arepas en Madrid el anillo se fue a la basura sin darme cuenta. Estuve un mes sin siquiera ponerme al teléfono de la vergüenza- Pero nunca salio ni un lamento de tu boca ante el anillo. Nunca tuve suficiente para haberte pagado el haberme perdonado por perder ese bello tesoro familiar.

Estoy aquí sentada en tu salón con los rallos de sol en mi cara. Es el único sitio en el que puedo conectar este ordenador para que me deje escribir lo que siento rápidamente antes de que llegues y tengamos que poner todos una buena cara para disimular unos ante otros el terror que sentimos de perderte y tú de partir.
¿Por qué no llorar juntos ahora que podemos?
No sé si lo conté, pero anoche nos preguntaste si estarías con nosotros estas navidades.
Hoy estuvimos viendo lo que quiero que sea nuestra nueva casa por los próximos 2 meses.
Una casita en Aberdare al estilo de la primera casa donde viviste con los niños. Lo justo para tener las necesidades básicas cubiertas.
Pero todos esperamos hasta el miércoles, día del resultado de la biopsia y de tu cita en el Centro de Enfermos terminales donde no sabes aún que irás, para tomar decisiones.

No quiero que sufras Mary, le pido a Dios que ahora como que se asoma por una pequeña esquina de mi alma para decirme que existe, que te lleve sin dolor.
Prefiero llorar sola como ahora lo hago que verte sufrir como lo comienzas a hacer ya con tu boca y lengua adolorida y tus piernas que apenas te deja poner peso sobre ellas de lo hinchadas que están.
Sabía que te quería, son muchos años compartiendo nuestros más maravillosos seres: tu hijo y los míos a quienes quieres más que nada en el mundo…. Y tener eso en común nos hace tener un vínculo profundo…
Ya te escucho los pasos… Vendrás con un peso menos a esperar el dictamen final del próximo miércoles.

Tus ambientadores siguen asustándome cada 10 o 15 minutos.


Y yo lloro desconsoladamente de pensar que un día aquí estaremos y tu no.

Tuesday, 25 August 2015

Capitulo II Estando con Mary


Después de dos días de comienzo de semana frenética, con viajes mezclados en la antítesis del norte de España en Elorrio del País Vasco y el Sur de Andalucía en Cazorla; con despedida de una de mis madres que partía a Venezuela; con sentimientos hacia un padre postizo entremezclados con la posible pronta pérdida de Mary, así, partimos hacia al ahora nuevamente bautizado Aeropuerto de Barajas y tomamos un avión hacia Bristol.

El avión era nuevamente un  buen momento para continuar esta historia sobre Mary, pero el agotamiento era demasiado grande, la expectativa, la pregunta de qué encontraremos allí. ¿Podrá Mary andar? ¿Será nuestra misma Mary?
Y así como un relámpago, en un avión que vence las distancias y un coche de alquiler que llegó casi solo,  estuvimos aquí con Mary.

Verla fue como aire para soltar el nudo en mis pulmones que había estado allí este último mes. Ayer he comido con más apetito y ganas que desde el momento que supe que algo andaba mal con ella.

Nos esperó despierta como haría cualquier madre de este planeta tierra. Eso le costó un regaño de Keith,  porque en su estado estar casi a las 2 am despierta no es lo correcto.
Cuando nos vio llegar,  asomó sus manitos y su cara pequeña desde la ventana de su habitación, moviendo la mano hacia dentro como señal de que nos diéramos prisa y estuviéramos por fin bajo techo y seguros.

Nos llamó y allí estaba, tumbada en su cama con una gran sonrisa. Dio un abrazo enorme a Lee y otro a mí.Y yo, con la confianza que me dio desde el primer día, me senté a su lado como haría una hija con su madre.

Comenzó a hablarnos con una lucidez absoluta, tanta,  que tocaba el límite de la falta de lucidez. Se reía a ratos de manera alocada. Estaba sin duda bajo los efectos de los calmantes del dolor que ya yo he experimentado en alguna ocasión. Recordaba perfectamente cada una de las palabras que Matthew y Daniela le dijeron en la última conversación a través del Ipad. Y así, poco a poco, fue sintiéndose tranquila de tenernos allí y como una madre autoritaria, nos hizo salir de esa habitación,  que aún está grabada en mí.

Esa ha sido durante tantos años la habitación de mis momentos con Mary- Los momentos solo de las dos.

Allí sentadas hablando de Lee. Allí frente a esos grandes espejos que cubren los armarios y reflejan la cama y ahora una mujer desnuda de espalda imitando tal vez a la que está en el cabecero de la cama de Lee y mía en Madrid. Mary siempre sin decirlo,  se ha inspirado en mis ideas decorativas, cambió toda la moqueta de su casa tan acogedora y cálida por madera después que con nosotros descubrió el parqué en Madrid.


Luego,  a pesar de la resistencia de Matthew, se deshizo de los cómodos Sofás de tela verde para comprar unos de piel- Y ahora igual que lo hago yo con los míos, se lamenta de lo frío que son… Creo que las dos – no sé si ella aún en este mundo- y yo aparentemente sí, de momento, queremos un salón más cálido y desordenado, donde se pueda adormilar en sillones de tela más humanos y calurosos.

Una vez Mary se quedó allí entregada al sueño, bajamos a preparar algo para cenar siguiendo sus órdenes.Encontramos a Keith furioso sentado en el sillón de la cocina, listo para repetir rápidamente todo el diagnostico de Mary.

-         Cáncer en el pulmón, cabeza, hígado y ganglios-
Lo decía sin parar y sin querer sentir, como recita un niño el texto de un examen.
-         Mary está tranquila cuando solo estamos los dos aquí- Pero cuando hay gente de por medio todo se descontrola.

Estaba claro que con tanto dolor en las entrañas del ser en el mundo que más ama a Mary, no éramos bienvenidos.

Lo escuchamos sin decir mucho.

Yo aunque vine comprometida solo a callar, pregunté con amor a Keith cómo estaba él. Me respondió que bien.
Lee me corrigió al irnos a la cama y me pidió no hacer preguntas de ese tipo porque podía obtener respuestas como “vete a la mierda”.

Así pues, decidí callar con Keith.

Keith es un ser maravilloso. El vivo retrato del Abuelo de Heidi.
Siempre le he querido porque me recuerda a mi Abuela Irma,  seca, repelente al amor y contacto físico. Y como experta en tratar a mi Abuela, el ser que más he amado en el mundo, y cuyo mínimo retrato de cartera conservaré  de por vida en mi mesilla, también doy amor a Keith haciéndole rabiar.

Quise ayudarlo a tender la ropa, pero no me dejó. Luego le tome foto al artilugio que se inventó para llevar los ganchos colgados a su pantalón. Un bote de plástico de zumo de naranja con un alambre que le  permite engancharlo a uno de los agujeros para poner el cinturón y así llevar las manos vacías, poder coger la ropa primero, luego los ganchos y colgar todo tan perfectamente que igual si esto se convierte en una historia ilustrada, pondré ambas fotos para que puedan verlo.

Quise fregar los platos y me recordó  que no tenía idea de hacerlo. Así que me lave las manos y con atrevimiento hice el gesto para secar mis manos, echando las gotas a su cara…. Y ese es mi amor a Keith.

Lo único que no he hecho aún es abrazarlo, como hacía a mi abuelita Irma que me empujaba y me llamaba: - “muérgana del Carrizo”….déjeme en paz!!!
 Igual Keith se queda como una estatua porque nadie lo ha abrazado de esa manera. Igual en el futuro cuando Mary  no esté con nosotros lo haré… O tal vez enseñe mis trucos para dar amor a un Huraño maravilloso a mi Daniela y pueda hacerlo por mí.
Y así, Aberdare nos regaló un primer día de sol tan intenso  que mi ropa de la maleta  como de costumbre no era la apropiada.

Keith que todo lo escucha y todo lo ve, aunque no parece inmutarse ante nada, me llamaba con persistencia al garaje. No sabía yo que podía haber allí que me interesase, pero aparecieron bolsas y bolsas de ropa de Mary que había preparado amorosamente para la Asociación del Cáncer.

Rebuscamos los dos y encontramos camisetas frescas de verano de Mary .Mary siempre tuvo la costumbre de comprar ropa pequeña que pasaba a mí.

Y así, dos o tres camisetas serán las que use estos días. Como no había pantalones cortos,  tuvimos que ir al pueblo a comprar unos rápidamente.Esos pantalones cortos y una camiseta verde de Mary fueron mi vestimenta para el maravilloso día que compartimos ayer, 19 de Junio.

A las 12 am llegó Ian a quien por fases he amado, detestado un poco y que ahora veo lleno de tanta nobleza. Hubiera podido enamorarme de él tanto como de Lee. Es un ser amoroso, buen cocinero y preparado para darlo todo. Paula su esposa debe dar las gracias a la vida por tenerlo a su lado. Ha criado y educado a sus dos hijos renunciando a tener a los suyos propios.

Dado que Mary y Keith iban a descansar nos fuimos los tres caminando a comer al Country Park.

Los Williams (apellido tan común en Gales) han tenido a dos minutos andando una creación majestuosa de la Naturaleza. Allí crecieron, allí jugaron, escalaron árboles y pasearon a su perro Dálmata. Este Country Park fue uno de los tesoros que descubrí cuando vine la primera vez a Gales.

Algo tan bello como puede estar tan a la mano.

En ese paseo hablamos de perros y niños hasta que Ian se atrevió a preguntar a Lee cómo veía a Mary. Y así comenzó una dura conversación entre tres hermanos, sin tapujos, con la pura verdad y con las dudas y miedos que a los tres nos invadían.

Cuando llegamos al hotel del Country Park, tan campestre y sencillo como su nombre lo indica, recordé el pensamiento que siempre me viene cuando llego allí. La habitación para 4 personas que ocupó mi familia Venezolana cuando viajaron aquí para mi Boda. Mi padre que ya no estaba en esta tierra estuvo allí. 

Pedimos, nos sentamos a comer y seguimos hablando con la crudeza necesaria que requiere hablar del cáncer. Yo, les dije las duras palabras que Dulce (mi médico, psiquiatra, amiga y salvadora) me dijo al teléfono el lunes: “no alberguen muchas esperanzas- Esto es una tragedia y lo más probable es que los resultados de la biopsia sean que es un cáncer rápido-acorde con la medicina-”.

Todos respiramos ante esta verdad que nos temíamos, pero que mi espíritu atrevido ponía en efecto sobre esa mesa. Mis palabras tal vez se revolvieron con la comida que tomábamos, pero dieron más certeza a la situación.

Ian nos contó sobre su preocupación sobre la reacción a la   próxima cita del miércoles, cuando Mary ( experta en salud después de 30 años cuidando a personas mayores) se diera cuenta, que iba al Centro de atención al Cáncer de enfermos terminales.

Así compartimos casi dos horas, los 3. Yo, aún sin salir del asombro de ser aceptada como una hija más.

Cuando decidimos volver, sonó el Móvil de Ian y era Keith que nos anunciaba que no volviéramos porque Mary y él estarían allí en 5 minutos para tomar su tarta de zanahoria. No sé si Mary descubrió la tarta de zanahoria por mi vicioso gusto a comerla o si ya la conocía de antes.

Estos días – al igual que a mí- es una de las pocas cosas que le apetece y disfruta. La llena de nata hasta no más poder y la come disfrutándola al máximo.
Después de que un galés con camiseta de bandera de Gales nos tomara una foto al grupo familiar de 5 que tal vez pondré aquí justo debajo de esta frase, nos fuimos a pasear por el Country Park.

Mary siempre se negó a usar silla de ruedas. Su espalda hizo que estuviera encerrada parcialmente por años perdiéndose casi todo lo que había fuera. Tesco es su destino habitual porque puede apoyarse en la barra del carrito de la compra y parecer normal.
Pero Mary ahora había decidido ver el mundo y disfrutar cada pequeño trozo de él.
Y así, me dijo que aunque tanto se negó en el pasado a la silla de ruedas, todo se acaba aceptando en la vida.

Lee por 5 minutos y yo por el resto del paseo de casi 1 hora me dediqué e empujar su silla y así tener mí oído cerca de su cara para escuchar todo lo que me contaba.
Fue maravilloso tenerla tan cerca y escuchar de su boca su admiración ante tanto verdor y belleza.


Nunca escuché antes de la boca de Mary tantos halagos a la naturaleza y a ese parque que para mí era asombroso, pero para ellos algo con lo que contaron toda la vida, pero ayer todo era nuevo para Mary y para mí. Mary y yo nos fundimos en ese paseo, ella en su silla y yo detrás.

Nos paramos un momento a admirar a ese lago que yo nunca había visto, aunque Lee insistía que muchas veces me había mostrado.Y así me contó que mandó a la mierda a Margaret su amiga porque cuando hablaron después del diagnóstico a Mary, a pesar del cual, siguió dedicándose a hablar de los mil males de sí misma en vez de pensar en Mary.Aplaudí su reacción- Eso debió haber hecho hace años ante un ser tan egoísta como Margaret. Pero lo hizo por fin, y las dos celebramos eso de lo que ella ahora había sido capaz y que yo también había hecho hacía poco, expresando a los seres a mi alrededor que seguían pidiendo todo de mí, que “ya no podía más”.

Había pasadizos difíciles para manejar la silla de ruedas, pero Mary me iba “soplando” los trucos para que lo hiciera bien y poder seguir compartiendo ese momento único e irrepetible para las  dos.

Keith sin dudas me vigilaba de atrás. Para Keith Mary es su taza de cristal que puede romperse con solo mirarla y no estaba dispuesto a dejar que yo ante mi fama de un poco alocada, tirase el suelo a Mary en un acto de torpeza involuntaria.
Y así, llegamos de vuelta al parking, Mary se fue con Keith en el coche y yo volví andando con mis dos hermanos a casa.

Bajé mi colchoneta de Yoga e hice unas cuantas hazañas. Mary me acompañó de frente en el conservatory adormilada, hasta que el teléfono nos despertó a las dos y fui a responderlo. Era Anne, la mujer de Madrid que temía por su futura suegra aquel día que anunciaba su visita a Mary.

Y así llegó Anne. La vi diferente…. Aún llena de energía, pero esta vez ella tenía todo lo que Mary necesitaba. Una amiga que no tiene miedo de decir nada, porque tiene el derecho a hacerlo. Su energía inundó todo el Conservatory  y dio a Mary ese toque de normalidad ante tanto miedo y sobre protección de todos los que estábamos a su alrededor. Será lo que haga mi amiga hermana Kati cuando las dos seamos mayores.
Ian preparó  la cena y como de costumbre nos deleitó con un plato maravilloso.
Y así, Mary poco a poco se fue apagando, manifestó que no quería ruido, ni llamadas, ni a nadie hablando en español del otro lado del teléfono porque se ponía nerviosa.
Luchó un rato contra el sueño para no ir a la cama antes de las 10 y 30; Y a esa hora, tomó su pastilla para dormir.

Yo tenía esperanzas que con la nueva dosis más alta, estuviera en la cama al menos hasta las 7 am, pero no, una dosis más alta solo dio media hora más de sueño. A las 4 y 30 am según nos informaron, estaba ya despierta y Keith agotado – aunque no lo haya expresado ni una sola vez desde que comenzó todo a su lado.

Cuando me desperté asustada por ya no tenerla en casa (hoy es la Biopsia de hígado), la vi subiendo las escaleras. Le di un beso y me di cuenta que aún había tiempo para que Lee se preparase y fuese a llevarla al hospital junto con Ian y Keith a pesar de la negativa de Mary.

Así, ambos hermanos se fueron siguiendo al coche y ahora estará allí.
Mary se sentó en una butaca del salón y me contó que no puede más con la inflamación de los pies ni con la sensación de la lengua. Le han quitado la medicina para dar líquido al cuerpo y no puede resistir ni poner agua en su boca.
Verla tan sensible a los efectos secundarios me hace pensar que una quimioterapia puede ser una pesadilla…. Dios lo dirá.


Capítulo I

¿ Cómo conocí a esa heermosa Dama llamada Mary?

¿Cómo se escribe una historia de tristeza? ¿Cómo escribir una historia que ocurre mientras el alma duele?

Las historias son contadas desde la fantasía, aunque muchas veces desde la verdad.

¿Cómo los maestros de la literatura reproducen el dolor de sus personajes?

Yo soy el personaje del dolor de mi propia historia.

Se me ha olvidado cómo escribir…. Pensé que era como montar bicicleta que nunca puede olvidarse.

He estado guardando tantas historias para cuando no tuviera nada más que hacer que escribir las mismas….

Pero si el dolor,  no te deja sentir la felicidad absoluta de tener vida y salud, de que los niños crezcan sanos… ¡Cómo se puede guardar todo esto para quién sabe cuándo!

Quien hace que ponga sobre papel en este avión camino Bilbao-Madrid lo que siento, nunca leerá esta historia-Porque no estará viva para leerla…y porque leerla para ella en vida es desgarrarla de dolor.                    

Esa bella dama se llama Mary.Conocí a Mary hace 14 o 15 años.

Recuerdo remotamente que llevé unos pasteles de regalo allí, a la Calle Blasco de Garay en la zona de Moncloa en la que había pasado noches interminables de pasión con su hijo  para ese entonces.

Él le habló de mi…. de esa Alba cuyo nombre tantas veces repetía…. Y despertó su curiosidad.

Y fue así como fui a conocerla acompañada de mi Amiga Mariliana.

Primero,  vi salir a una mujer con un aspecto agresivo y alocado…. Temí que esa fuera a quien iba a visitar…. Pero luego salió una bella mujer de sonrisa dulce y voz amorosa que me dio la bienvenida con un amor infinito apenas conociéndome.

No recuerdo mucho más de esa primera vez que le vi….

Meses después, cuando su hijo y yo habíamos dejado de vernos, ella me llamó como si nada hubiera pasado y junto con Keith   (su marido) fuimos a esa terraza transparente de la Castellana a merendar. Por estas cosas de la vida…. Cuando regresé a acompañarla a casa allí estaba su hijo, lo que permitió que nuevamente comenzáramos a vernos…

Les invité a comer en mi luminosa y diminuta casa de Majadahonda…. Y allí, estando todos juntos, padres e hijo, todo hacía parecer que podríamos estar todos juntos durante mucho tiempo….

Me invitó  a su casa de Aberdare en el verano, a pesar de que su hijo me  había aclarado que ese verano lo pasaría solo con sus amigos en viajes por España.

Fueron unos días de ensueño.

Esa casita hermosa pasó a ser la casita de Heidi de mis sueños.

Fui tan feliz en esa habitación con edredón verde, cuya ventana daba a la calle y si las persianas no se cerraban podía verse mi cuerpo desnudo desde fuera.

En esa habitación,  su hijo y yo, hacíamos el amor en silencio y allí amanecíamos felices para tomar un desayuno con tostadas con mantequilla.

¡ Cómo me diste amor, Mary desde el primer día!.... me sentía como una hija más en esa hermosa casita de cristal- Yo, un ser a quien apenas habían conocido… y aun así se me entregabas todo.

Para dar las gracias a semejantes atenciones a una extraña,  fuimos a cenar a un sitio que aún recuerdo, pero no tengo idea en qué parte del mapa está. Solo recuerdo las fotos que aún andan por allí en las que tu hijo  y hoy mi  marido,  usa las gafas de su padre para tomarse una foto conmigo de espalda a la montaña…. Y los 100 € que para esa época pagué por la comida y que eran mucho dinero para lo que mi bolsillo podía permitirse, pero que celebré haber invertido en tan especial momento.

Y así acabaron esos cortos días y volví a Madrid y dejé ese pequeño paraíso…el olor de la cocina de Mary,  a un maravilloso ambientador que siempre me hizo sentir los años posteriores que había llegado al paraíso de la felicidad.

Mary es una mujer de armas tomar. Madre de primera que educó a sus dos hijos en el bien- Obedientes a la primera orden de su madre, generosos, honestos, excelentes maridos y padres.

Trabajadora incansable, que dio su vida y su espalda hoy dolorida por la hernia que al fin y al cabo terminó por acabar con su vida, a todos los mayores que cuidó, dándolo todo, en Tegfan (residencia de la tercera edad de Aberdare)

Ese verano u otro,  la acompañé y la ayudé a hacer la programación de la medicina para sus queridos viejecitos de una manera automática y esa es la Mary que aún tengo en mi memoria.

Llegaba del trabajo y tenía el trabajo en su cabeza como la mujer moderna trabajadora…. Sus hijos lo fueron todo para ella…y luego que cada uno tomó su rumbo,  el trabajo lo fue todo… Comenzó limpiando culetes y acabó de Sub Directora del Centro.

Pero algo comenzó a marchitarla… La espalda fue lo que hizo que tuviera que bajar la guardia. Esa hernia que nunca los médicos ingleses quisieron operar- ¿O fue Mary la que por temor nunca tomó la decisión?

No lo sé…. Pero fue el origen de todo el dolor que nos invade hoy al saber que el cáncer corre suelto y sin pausa por todo su cuerpo.

Mary no sé en qué momento comenzó a beber… Organizó  nuestra boda y puso en ello todo su amor y entrega durante medio año… Y cuando nuestra pequeña hermosa ceremonia tuvo lugar, se quedó tan vacía que tuvo que llenar su alma con la bebida y  cigarrillo.

Y luego vino Matthew,  nuestro primer hijo al mundo… Y ella estuvo allí como madre y suegra haciéndome rabiar por decirme entre tantas otras cosas que Matthew no reía,  sino que se trataba de gases que producían en su cara esa expresión. Quería controlarlo todo, porque como yo,  es una controladora nata.

Y un buen día nos enteramos que Mary estaba bebiendo en exceso… Y yo lo dije, lo dije y lo dije a su hijo…. Pero nadie quiso ver…. ¡Cómo me hubiera gustado gritarlo para que el Universo lo escuchase! Y alguien hiciese algo… Pero yo también fui parte de quien no quiso ver.

Y siguieron pasando los años…. Y Mary siempre allí… dándolo todo….

Vino la partida de mi padre de quien no me pude despedir  y comenzamos a pasar las navidades- que para Mary eran tan importantes y que podrían ocupar solas un capítulo de esta historia - en Venezuela…

Y ella jamás tuvo una crítica. Siempre lo entendió.

Y cuando preparamos todo para tener las navidades del 2013 a su lado, mami necesitó mi presencia en Venezuela y no pudimos hacerle ese regalo que tanto merecía.

Nació Daniela en el 2006 y fue su absoluta felicidad,  ya que era la primera y única niña en la familia… Y así pasaron 10 años con Matthew y Daniela siéndolo todo para ella… su vida, su principio, su esencia…

Les dio todo y más de lo que podía. Fue la mejor abuela del mundo. La más dulce, la más entregada y aún lo es.

Hace dos años,  Dios me la puso allí en el Día de las Madres Españolas y le regalamos un Ipad que para ella fue como para un niño un juguete.

Y así estos últimos años, gracias a la tecnología hemos estado conectadas aunque no crucemos palabra.

Cada foto que tomo viaja a Mary con un título que cuenta la historia de lo que vivimos.

Así que,  a distancia,  Mary vive con nosotros.

Cuándo no tenga a quien enviar cada una de mis fotos no sé qué haré. ¡Aún no han inventado la tecnología para enviar fotos al cielo!